París, 11 dic (EFE).- Las mesas electorales del referéndum para la independencia de Nueva Caledonia de Francia abrieron este domingo a las 7.00 hora local (21.00 GMT del sábado) en una jornada marcada por el llamamiento al boicot de los independentistas y por la amenaza de una tormenta tropical sobre el archipiélago situado en el Pacífico sur.

Las previsiones meteorológicas indican por ahora que el temporal es moderado, pero algunas zonas de las islas están bajo vigilancia, mientras las autoridades llaman a la población a la prudencia.

En ese contexto, más de 183.000 habitantes de Nueva Caledonia están llamados a decidir si quieren la independencia de la metrópoli, en una tercera consulta en este sentido, tras otras dos en las que el “no” se impuso con un margen estrecho.

El punto de interrogación de la jornada está en la participación, puesto que los partidos independentistas pidieron el boicot del referéndum y aseguran que no reconocerán su resultado después de que el Gobierno francés no accediera a su petición de retrasarlo ante la incidencia de la pandemia de covid.

En las dos consultas anteriores la abstención fue menor al 20 % y en ambos casos los partidarios de mantenerse en Francia fueron mayoritarios: En 2018 el “sí” obtuvo el 56,67 % de los sufragios y dos años más tarde el 53,26 %.

Los acuerdos de 1998, destinados a pacificar la tensión entre los habitantes autóctonos y los descendientes de los colonos, preveían tres referéndums para abrir la puerta a la descolonización de este archipiélago situado a 17.000 kilómetros de la metrópoli, a unos 2.000 al este de Australia.

En caso de victoria del “sí”, se abriría un periodo de transición de 18 meses para que el territorio redactara una nueva Constitución y accediera a la independencia.

Si gana el “no” se abrirá un proceso de diálogo para mejorar la vida de los habitantes del archipiélago y buscar soluciones a la tensión existente entre los kanakos, los autóctonos, y los caldoches, originarios de Francia pero asentados desde hace generaciones.

Solo los miembros de estas dos comunidades tienen derecho a participar en el referéndum. Son 183.631 de los 271.000 habitantes, puesto que la ley redujo el censo para evitar que los inmigrantes recientes influyeran en las consultas.

Los partidarios de la independencia han ido ganando terreno de forma paulatina, controlan dos de las tres provincias en las que está dividido el territorio, 18 de los 33 municipios, el Gobierno autónomo y el Congreso.

Francia solo administra la seguridad y la justicia, mientras que el resto de las competencias están transferidas a las instituciones locales.

Un fuerte dispositivo policial con 1.400 gendarmes y 250 militares, el doble que en las anteriores consultas, velará por que el voto se lleve a cabo sin incidentes.

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