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Buenos Aires, 11 ene (EFE).- El presidente de Argentina, Alberto Fernández, pidió este miércoles recuperar la “convivencia democrática” en su país, luego de ser abucheado durante un acto celebrado en la localidad de Los Cardales, en la provincia de Buenos Aires.

El mandatario, que visitó este municipio para inaugurar un hospital modular, fue increpado por varias personas durante varios minutos al comienzo de su intervención, entre gritos de “caradura” y miradas atónitas del resto de los asistentes al evento.

Según indicó el propio Fernández, las quejas de estas personas se debían al “uso de agroquímicos”, un tema que se está debatiendo en el mundo, pero que, en palabras del presidente, no es necesario abordarlo “de ese modo”.

“Una de las cosas que debemos aprender es a hablarnos en voz baja, plantearnos nuestras diferencias en voz normal, sin necesidad de maltratarnos. Ya demasiado nos maltratamos como país”, aseveró el jefe de Estado, entre los aplausos del público más próximo al escenario.

El mandatario aprovechó esta situación para manifestar su deseo de “recuperar la convivencia democrática” en Argentina, citando a los recientes sucesos que han convulsionado Brasil y Perú.

“Ahora que vemos lo que ha pasado en Brasil y vemos lo que pasa en Perú, reconstruyamos la convivencia democrática conviviendo en la diversidad. No todos tenemos que pensar igual”, subrayó el presidente.

“Estoy seguro de que el compañero que se quejaba por el uso de agroquímicos lo hacía honestamente, equivocado el modo, pero honestamente. Estoy seguro de que él cree eso y tal vez haya que escucharlo, pero no hay que hacerlo de ese modo. Tenemos que bajar los gritos y escucharnos un poco más”, reiteró.

En el cierre de su discurso, Fernández subrayó que los argentinos constituyen el “pueblo más resiliente del mundo”, capaz de ponerse en pie “una y mil veces después de haber enfrentado mil problemas”, y puntualizó que se han puesto los cimientos para que la economía mantenga su crecimiento durante los próximos años.

“Seamos capaces de diseñar la casa en la que vamos a vivir en el futuro, y en esa casa, seamos capaces de acallar las voces altisonantes, de decirle al que insulta ‘no hace falta que insultes’, de ser capaces de escucharnos en la diferencia y volver a unirnos”, concluyó el presidente, que encara el último año de su mandato sin haber aclarado todavía su postulación a la reelección.

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