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San Salvador, 01 MAYO.- La Asamblea Legislativa de El Salvador inicia una nueva etapa marcada por la reducción del número de diputados y el fortalecimiento del control del partido oficialista Nuevas Ideas (NI), liderado por un primo del presidente Nayib Bukele. Tras la conclusión del período de los actuales 84 diputados, la nueva legislatura, que tomará posesión este miércoles, estará compuesta por tan solo 60 representantes, de los cuales 54 pertenecen a NI.

Esta reducción, impulsada por el presidente Bukele y aprobada por la anterior Asamblea dominada por NI, ha generado preocupación por la disminución de la pluralidad y el equilibrio de poderes en el órgano legislativo. La oposición, representada por los partidos Arena, Vamos, PCN y PDC, contará con tan solo 6 escaños, lo que limita su capacidad de influencia en las decisiones políticas.

El histórico partido de izquierda Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y la derechista Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA), con la que Bukele llegó a la presidencia en 2019, han perdido su representación en la Asamblea. Este escenario consolida el control del oficialismo sobre el poder legislativo y genera dudas sobre la posibilidad de un debate político plural y representativo.

El presidente saliente del Congreso, Ernesto Castro, ha defendido la gestión de la anterior legislatura, destacando la aprobación del régimen de excepción como una medida clave para combatir a las pandillas. Sin embargo, esta medida ha sido fuertemente criticada por organizaciones de derechos humanos debido a las denuncias de violaciones a las garantías individuales y al debido proceso.

La nueva legislatura tiene como uno de sus primeros compromisos la ratificación de una reforma constitucional aprobada el lunes, la cual permitiría modificar la Carta Magna sin esperar a la siguiente legislatura, como se establece actualmente. Esta reforma ha generado alarma entre organizaciones de la sociedad civil, que advierten sobre un posible debilitamiento del sistema democrático y la vulneración de los derechos fundamentales.

La reducción del número de diputados y el fortalecimiento del control oficialista en la Asamblea Legislativa de El Salvador plantean interrogantes sobre el futuro de la democracia y el respeto a los derechos humanos en el país. La sociedad civil y la comunidad internacional observan con atención los próximos pasos de la nueva legislatura y su impacto en el equilibrio de poderes y la protección de las libertades fundamentales.

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