Publicidad

Gaza/Jerusalén, 3 mar (EFE).- Los ataques del Ejército israelí siguen engrosando la lista de muertos en la Franja de Gaza, incluyendo a civiles que buscaban ayuda humanitaria en medio de una crisis por hambruna, mientras las negociaciones para un alto el fuego entre Israel y el grupo islamista Hamás se estancan.

Decenas de civiles murieron y otros resultaron heridos este domingo en Ciudad de Gaza, en el norte de la Franja, cuando las tropas israelíes abrieron fuego contra ellos mientras esperaban camiones con sacos de harina, informó el Ministerio de Sanidad del enclave palestino, controlado por Hamás.

Además, el número de víctimas de un ataque israelí el sábado contra carpas de desplazados en la sureña ciudad de Rafah y contra un grupo de personas a las puertas del cercano hospital Emiratí se elevó a al menos catorce muertos y medio centenar de heridos, según Sanidad.

El Ejército israelí señaló que se trató de “un ataque de precisión” contra objetivos de la Yihad Islámica, que no causó daños al hospital.

Estas víctimas se suman a los al menos 30.410 muertos, 71.700 heridos y 7.000 desaparecidos bajo los escombros -el 70% niños y mujeres- que han dejado cinco meses de guerra en la Franja.

Las tropas israelíes concluyeron una incursión de dos semanas en el barrio Zeitun de Ciudad de Gaza durante la cual -según el Ejército- mataron a un centenar de milicianos y destruyeron más de 35 infraestructuras de Hamás y la Yihad Islámica, incluidas instalaciones de almacenamiento y fabricación de armas.

Además, Israel mantiene su dura ofensiva en el resto del enclave, con intensos ataques en el centro de la Franja y en Jan Yunis, bastión de Hamás en el sur, donde la aviación destruyó “unos 50 objetivos terroristas en seis minutos”, según el Ejército.

Varios soldados murieron en estas operaciones, elevando a 246 el número de uniformados caídos desde que Israel inició su incursión terrestre en la Franja, el 27 de octubre.

Israel asegura que, de todos los muertos en la Franja, unos 12.000 son milicianos, pero Hamás rebaja esa cifra a la mitad.

Creciente hambruna

La guerra entre Israel y Hamás, que comenzó el 7 de octubre de 2023 tras un ataque del grupo islamista que dejó unos 1.200 muertos y 250 secuestrados, ha dejado en Gaza una crisis humanitaria sin precedentes.

Casi la totalidad de los 2,3 millones de gazatíes se encuentran desplazados, viviendo en carpas a la intemperie, en medio de epidemias, el colapso de los hospitales, la escasez de medicinas y electricidad, así como la lacerante falta de agua potable y alimentos.

Unas 70.000 personas enfrentan condiciones de hambruna en el norte de la Franja y 17 bebés han muerto en hospitales de la zona por desnutrición y deshidratación, quince de ellos en el hospital Kamal Adwan, en Beit Lahia, donde se teme por la vida de otros seis niños en cuidados intensivos.

Israel usa “la hambruna sistemática” como arma de guerra, reiteró Hamás este domingo.

En tanto, en el extremos sur del enclave, los habitantes de Rafah se quejan de la falta de alimento y dicen no poder costear productos básicos, como un kilo de azúcar que llega a costar 60 séqueles (unos 15 euros).

“En Gaza hay hambruna”, aseguró a EFE Mohamed Abdelrahman al Rihany, un desplazado del norte de Gaza que pide a los países árabes “despertar”.

Ayuda insuficiente

En las últimas semanas, Egipto, Jordania, Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos, Catar y Francia han realizado unos veinte lanzamientos aéreos de ayuda humanitaria en la Franja, con más de 450 paquetes de comida.

Una media de 100 camiones diarios con ayuda humanitaria entran a la Franja, una cantidad insuficiente ante la acuciante catástrofe humanitaria, y por debajo de la media de 300 camiones diarios que entraban antes de la guerra.

Israel contempla la posibilidad de llevar ayuda por tierra a través de Erez, el paso fronterizo del norte de la Franja, según la prensa local.

Negociaciones estancadas

A pesar de los esfuerzos por parte de los mediadores -Egipto, Catar y Estados Unidos- para alcanzar un pacto de tregua que permita la liberación de los rehenes y el alivio de la crisis humanitaria, las negociaciones parecen estancadas.

Israel no mandó un representante a El Cairo ante la negativa de Hamás de dar un listado de rehenes vivos, según fuentes oficiales citadas por medios israelíes.

El Gobierno israelí ya había advertido de que, si no recibía más información sobre el estado de salud de las 130 personas que Hamás mantiene cautivas, no seguiría negociando.

Según Hamás, 70 de esos 130 rehenes murieron “por bombardeos israelíes”, aunque Israel solo ha confirmado la muerte de una treintena.

Hamás exige un cese el fuego permanente -lo que Israel no está dispuesto a aceptar- y hoy envió una delegación a El Cairo para impulsar un acuerdo de tregua antes del inicio del mes sagrado musulmán de Ramadán.

Israel y Hamás pactaron en noviembre tregua que permitió la liberación de 105 rehenes a cambio de la excarcelación de 240 presos palestinos.

Publicidad