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Jerusalén, 16 mayo.- La violencia en Cisjordania y Jerusalén Este continúa escalando tras la muerte de cuatro palestinos en las últimas 24 horas durante enfrentamientos con fuerzas israelíes. Tres de las víctimas murieron en una redada militar en Tulkarem, Cisjordania ocupada, mientras que un cuarto palestino fue abatido en Jerusalén Este tras un supuesto intento de apuñalamiento.

El Ministerio de Sanidad palestino confirmó las tres muertes en Tulkarem, donde el ejército israelí realizó una operación nocturna contra negocios acusados de financiar grupos milicianos. Según la agencia palestina Wafa, durante la incursión, las fuerzas israelíes dispararon “al azar y contra civiles”. Además de los fallecidos, se reportó al menos un arresto.

Por otro lado, la policía fronteriza israelí informó sobre el incidente en Jerusalén Este, cerca de la Puerta de Herodes de la Ciudad Vieja, donde un palestino fue abatido tras atacar a un agente con un cuchillo durante un interrogatorio. La policía alega que actuaron disparando de inmediato para neutralizar la amenaza.

Estos sucesos se suman a una serie de incidentes violentos recientes en la región, incluyendo un intento de ataque por parte de una mujer con un cuchillo el pasado 5 de mayo y otro ataque de un ciudadano turco que resultó en su muerte a manos de la policía la semana anterior.

La situación en Cisjordania ha alcanzado niveles de violencia comparables a los de la Segunda Intifada (2000-05). Desde el inicio de 2024, al menos 175 palestinos han perdido la vida por disparos israelíes, la mayoría catalogados como milicianos o atacantes, pero también incluyendo civiles y niños. El año 2023 cerró como el más letal en dos décadas, con más de 520 palestinos muertos.

El incremento de las incursiones israelíes en territorio palestino ocupado desde el ataque de Hamás del 7 de octubre ha agudizado las tensiones, resultando en más de 500 palestinos muertos en conflictos con las fuerzas israelíes y colonos desde entonces. La comunidad internacional sigue observando con preocupación la escalada de violencia y la ausencia de una solución a largo plazo para la región.

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