Publicidad

Luis Villarejo

Madrid, 22 mar (EFE).- Cuatro títulos mundiales. Las botas ‘milagro’ de tacos del Mundial de 1954. El elegante chándal de Franz Beckenbauer en el 74. Matthaus y Brehme besando la Copa de Italia ´90. Ver feliz a Mario Götze con su Mundial en 2014. Son cuatro de los momentos Adidas más recordados en los 70 años de su patrocinio con Alemania, cuyo contrato acaba en el 2027.

Nike hereda el trono de la firma germana, fundada en 1949 por Adi Dassler en Herzogenaurach, ciudad medieval de calles empedradas, de 24.000 habitantes a unos 167 km de Munich y a 20 de Nuremberg.

A las 16,36 CET (-1 GMT) de este jueves anunciaba la DFB -Federación Alemana de Fútbol- el histórico cambio de tercio en la selección de Alemania. Es el gran impacto de la industria del deporte a nivel mundial. Signo de los nuevos tiempos. Ver a Alemania sin Adidas es como bailar sin música. Una foto extraña, sorprendente, pero que ilustra los momentos convulsos, de capitalismo en estado puro del fútbol multinacional.

Adiós a un idilio que parecía eterno. Desde que al terminar la II Guerra Mundial, los hermanos Adi y Rudolf Dassler se pelearan por el control de la empresa de calzado y Rudolf fundara Puma, los habitantes de una y otra orilla del río Aurach no habían vivido un bombazo similar. La marca alemana por excelencia, con 59.030 empleados en todo el mundo; con unas ventas 21.427 millones de euros; de las que el 57 por ciento son de calzado y un 36 por ciento de ropa de vestir, deja de lucir sus tres bandas en el pecho y desde 2027 hasta el 2034 los baúles de los utilleros alemanes serán ‘territorio Nike’.

Cuenta Barbara Smit en su libro ‘Hermanos de Sangre’ (Lid Editorial) que “mientras a un lado del río, Beckenbauer jugaba al balón con los nietos de Adi, sus primos pasaban los fines de semana practicando en el jardín con ilustres jugadores como Pelé o Eusebio”. Ese era el nivel de los hermanos Dassler y su fratricida lucha por el mercado entre Adidas y Puma en Herzogenaurach. Había tanta gente siempre asomada a la valla de sus casas que la madre de ambos temía que se viniera abajo.

El mito de las botas Adidas nació en la final del Mundial de Suiza, en 1954. El milagro de Berna. Hungría y Alemania en la final. Hungría, con Puskas, Kocsis, Czibor, Hidegkuti… 2-0 perdía Alemania al descanso. Lluvia torrencial. Campo con barro en el segundo tiempo. Los alemanes tenían botas de tacos recambiables. Más largos. Alemania remontó y Helmut Rahn, ‘el jefe’, firmó el 2-3. El incipiente I + D de Adi Dassler dio el Mundial ante la gran Hungría, que era favorita, y al que el aguacero le dio la espalda aquel día.

Franz Beckenbauer lució un chándal blanco estiloso, refinado e impecablemente planchado. Disfrutó de su Mundial en casa, en 1974, venciendo a Holanda, con Johan Cruyff al frente. Y de ahí, en el paisaje de los Mundiales conquistados por Alemania con Adidas, llegó la final de Roma en Italia `90 con Argentina y Maradona como invitados. El famoso penalti con la pierna derecha de Andreas Brehme -él era zurdo-, desconcertó al guardameta Goycochea. Brehme y su capitán Lothar Matthaus, levantaron la Copa del mundo con aquella camiseta, ahora éxito vintage, con los colores de la bandera alemana cruzando el pecho de lado a lado y fundiéndose con las mangas.

Illgner, Voller, Klinsmann… presumían de indumentaria y de las tres bandas de Adidas. Y llegó el Mundial 2014 FIFA en Brasil. Con el inolvidable gol de Mario Göetze en Maracaná ante Argentina. Con el 19 en el anverso y el reverso de la camiseta, celebró el último sorbo de una Copa del mundo. Un año antes, en abril de 2013 eliminó con su equipo, el Borussia Dortmund al Málaga en la Champions. Era Göetze un fan del tiki-taka. Le gustaba ese vocablo. Le hacía gracia. En 2010, España volvía loco al planeta con su juego. Los fans de España inundaban la Bundesliga.

En el 2027, Alemania inicia una nueva etapa. Nike entra en la casa de Adidas. “La Federación Alemana de Fútbol se asociará con Nike en materia de equipamiento desde 2027 y hasta 2034. Nike equipará a todas las selecciones nacionales de la DFB y promocionará el fútbol alemán en su totalidad”. Es el comunicado histórico de la Federación germana. Un texto para las hemerotecas.

Cuando se disputa una final de un Mundial se juegan dos títulos: el deportivo, en el césped. Y el de los despachos, el de la industria, en los palcos. El último en Qatar lo jugaron Argentina -Messi y Adidas-, frente a Francia -Mbappé y Nike-. Ganó Argentina, Messi y Adidas. Este verano, Alemania juega su Eurocopa en casa. Y puede regalar a su socio, más que proveedor, un título para el recuerdo como inicio de una despedida por capítulos, tan comercial como deslumbrante.

Publicidad