Shanghái (China), 24 nov (EFE).- Taiwán fue incluido entre los más de cien países invitados por Estados Unidos para la cumbre virtual sobre la democracia que su presidente, Joe Biden, celebrará los próximos 9 y 10 de diciembre, algo que provocó hoy protestas por parte de las autoridades chinas.

Citada por la prensa local, la portavoz de la Oficina para Asuntos de Taiwán del Consejo de Estado (el Ejecutivo chino), Zhu Fenglian, aseguró que es un “error” incluir a Taiwán como uno más de los países invitados a tomar parte del evento, ya que Pekín considera a la isla una provincia rebelde que ha de ser “reunificada” con el resto de la República Popular.

Sin embargo, las autoridades isleñas ya habían revelado hace días que negociaban desde agosto con Washington la citada invitación para poder “compartir su experiencia democrática”.

Taiwán se gobierna de manera autónoma desde 1949, cuando los comunistas derrotaron a los nacionalistas en la guerra civil y estos últimos se replegaron a la isla, continuando con un régimen dictatorial hasta la culminación de la transición a la democracia en los años 90.

En todo este tiempo, la isla ha mantenido el nombre de República de China y la simbología bajo la que los nacionalistas chinos gobernaron también el territorio de la actual República Popular antes de su derrota en la guerra civil, aunque con la democracia surgieron voces que apuestan por romper con ese pasado y declarar formalmente la independencia bajo el nombre de Taiwán.

Zhu reiteró hoy que China, que no ha sido invitada a la citada cumbre, “se opone de manera firme” a cualquier trato oficial de Estados Unidos con “la región china de Taiwán”.

En 1979, Washington rompió sus relaciones diplomáticas oficiales con Taipéi en favor de Pekín, aunque siguió manteniendo lazos con Taiwán a través de su embajada ‘de facto’ en la isla, llamada Instituto Estadounidense en Taiwán.

De hecho, ese mismo año EE. UU. aprobó la denominada Acta de Relaciones con Taiwán, en el que se establece que Washington ayudará a Taiwán en materia de defensa, aunque ni garantiza ni descarta que el país norteamericano intervenga militarmente en caso de que China ataque la isla, siguiendo la línea política conocida como “ambigüedad estratégica”.

La cumbre de diciembre será la primera de dos sobre la democracia que celebrará Biden, y tiene por objetivo lograr una “renovación democrática” a través de líneas de acción como la defensa contra el autoritarismo, la lucha contra la corrupción o el respeto a los derechos humanos. EFE

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