Río de Janeiro, 30 dic (EFE).- El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, anunció este jueves su decisión de elevar el salario mínimo en Brasil en un 10,18 %, desde los actuales 1.100 reales (197,5 dólares) mensuales hasta 1.212 reales (217,6 dólares) a partir de enero, que equivale a la inflación esperada para este año.

“El nuevo valor del salario mínimo será de 1.212 reales”, afirmó escuetamente el jefe de Estado en la tradicional transmisión en vivo por redes sociales que realiza los jueves para comunicarse con sus seguidores.

El líder ultraderechista no hizo ningún otro comentario sobre la decisión ni explicó por qué el Gobierno tan solo se limitó a reponer la inflación en el salario mínimo sin ofrecer un aumento real en los sueldos básicos.

En diciembre del año pasado el gobernante anunció un aumento del 5,26 % del salario mínimo, que permitió que el valor pagado en 2021 tuviese un pequeño aumento real, es decir por encima de la inflación de 2020 (4,52 %).

En su último informe trimestral, el Banco Central elevó su proyección para la inflación de Brasil este año hasta el 10,20 %, la mayor tasa desde 2015 (10,67 %). De acuerdo con los últimos datos oficiales, Brasil acumuló entre enero y noviembre una inflación del 9,26 %, con lo que el índice interanual hasta noviembre se ubicó en el 10,74 %.

Tras el anuncio del jefe de Estado, se espera que el reajuste sea publicado el viernes en la última edición del Diario Oficial, para que el nuevo valor del salario mínimo comience a regir a partir del 1 de enero.

El reajuste del 10,18 % para el salario mínimo fue el fijado por el Congreso en la ley de presupuestos que aprobó la semana pasada, con base en la inflación del último año, pero se esperaba que el Gobierno lo elevara un poco más para ofrecer un aumento real en 2022, año en que Bolsonaro intentará su reelección.

El año pasado, por ejemplo, el Congreso fijó el salario mínimo de 2021 en 1.088 reales (unos 195,3 dólares) pero el Gobierno terminó elevándolo hasta 1.100 reales (197,5 dólares).

De acuerdo con el Departamento Intersindical de Estadísticas y Estudios Socioeconómicos (Dieese), cerca de 50 millones de personas reciben el salario mínimo en Brasil, incluyendo 24 millones de pensionados y jubilados.

Como el menor valor del beneficio ofrecido por el Instituto de Seguros Sociales a los jubilados no puede ser inferior al salario mínimo, su elevación, por cualquier porcentaje, aumenta significativamente los gastos públicos y amenaza el ajuste fiscal.

De acuerdo con cálculos del Gobierno, por cada real de aumento del salario mínimo, los gastos públicos se elevan en 365 millones de reales (unos 65,5 millones de dólares).

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