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Jerusalén, 18 mar (EFE).- El ministro de Exteriores israelí, Israel Katz, le pidió este lunes, de forma contundente, al Alto Representante de la Unión Europea (UE), Josep Borrell, que deje de “atacar” a su país tras sus recientes declaraciones en las que acusaba directamente al estado hebrero de estar provocando la hambruna en la Franja de Gaza y de utilizar “el hambre como arma de guerra”.

“Israel permite una extensa asistencia humanitaria en Gaza por tierra, mar y aire” respondió este lunes Kantz en su cuenta de X, a Borell y añadió que “todo el que quiera ayudar” puede hacerlo, “pese a que Hamás intercepte violentamente los convoyes y la UNRWA colabore con ellos, persistimos”.

En este mismo mensaje, Kantz le insistió al jefe de la diplomacia europea en que es momento de que “respete el derecho a la autodefensa” de Israel.

Borrell se ha convertido en una de las figuras políticas más críticas dentro del escenario internacional contra el gobierno de Benjamín Netanyahu desde el estallido de la guerra en Gaza, a quien en numerosas ocasiones le ha reprochado la vulneración del derecho internacional dentro del enclave palestino.

“En Gaza ya no estamos al borde de la hambruna, estamos en un estado de hambruna que afecta a miles de personas”, afirmó hoy Borrell en la inauguración de una conferencia sobre ayuda humanitaria para Gaza en Bruselas.

La ayuda humanitaria lleva semanas copando el debate internacional en vista de que es muy poca la que está llegando por vía terrestre al norte de Gaza, donde al menos 700.000 personas están expuestas a la hambruna.

De hecho, el Parlamento Europeo aprobó una resolución la semana pasada en la cual insta a Israel a que abra de manera “inmediata” todos los pasos fronterizos que tiene la Franja -en total hay siete y solo hay dos habilitados en el sur- para paliar las necesidades de los gazatíes; sin embargo, Israel se opone a abrirlos.

En cinco meses de guerra, la cifra de víctimas mortales ya alcanza los 31.726 y la de heridos 73,792, según el último recuento del Ministerio de Sanidad gazatí, controlado por Hamás.

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