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Brasilia, 13 feb (EFE).- El Gobierno brasileño alertó este martes de que la ofensiva terrestre que Israel pretende realizar en el sur de la Franja de Gaza tendrá “graves consecuencias” para la población civil, con “nuevas víctimas” y “cientos de miles de palestinos desplazados”.

El Ejecutivo del presidente Luiz Inácio Lula da Silva señaló en una nota que recibió con “gran preocupación” el reciente anuncio por parte de las autoridades israelíes de una nueva operación militar terrestre en la región de Rafah, fronteriza con Egipto.

“Una operación de este tipo, si se lleva a cabo, tendrá graves consecuencias, con nuevas víctimas civiles y un nuevo movimiento de desplazamiento forzado de cientos de miles de palestinos, como viene ocurriendo desde el inicio del conflicto”, señaló el comunicado divulgado por la Cancillería.

La ciudad de Rafah, en el extremo sur de la Franja y donde se encuentran la mayoría de los casi dos millones de desplazados por la guerra entre Israel y el grupo islamista Hamás, recibió fuego de artillería por parte de tanques del Ejército israelí este martes.

Además, los bombardeos también han aumentado significativamente en ese área fronteriza desde el viernes, cuando el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, anunció una inminente incursión terrestre en la región, tras combatir cuerpo a cuerpo con Hamás en el norte, centro y otras partes del sur de Gaza.

“Se estima que el 80 % de los habitantes de Gaza han sido obligados a dejar sus casas, la mayoría de ellos en dirección a Rafah, declarada inicialmente como un área segura por las autoridades israelíes”, manifestó el Gobierno de Lula.

Para Brasil, el inicio de los desplazamientos forzados a partir del 8 de octubre pasado, primero desde el norte hacia sur del enclave, es “elemento indisociable de la crisis humanitaria que vive desde hace cuatro meses la población de Gaza”, situación condenada “por buena parte de los países”.

En este contexto, el Gobierno brasileño reiteró su llamamiento al “cese de las hostilidades y a la liberación de los rehenes en poder de Hamás” como pasos para superar la “crisis humanitaria” en Gaza.

Asimismo, ratificó su compromiso con la solución de dos Estados, con un Estado de Palestina “viable, conviviendo en paz y seguridad con Israel y dentro de las fronteras mutuamente acordadas e internacionalmente reconocidas, que incluyen Cisjordania, Gaza y Jerusalén Oriental como su capital”.

En cuatro meses de guerra, la ofensiva israelí sobre Gaza ha dejado 28.473 muertos y 68.146 heridos, la mayoría niños y mujeres, mientras los supervivientes enfrentan el colapso de los hospitales, el brote de epidemias y la persistente escasez de agua potable y alimentos.

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