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San Salvador, 02 MAYO.- El presidente Nayib Bukele se prepara para asumir su segundo mandato consecutivo el próximo 1 de junio, con la economía como el principal desafío a enfrentar. A pesar de su amplia popularidad, impulsada en gran medida por su “guerra contra las pandillas”, la población salvadoreña demanda mejoras en su situación económica.

Las encuestas reflejan una creciente preocupación por la economía. Un sondeo del Instituto Universitario de Opinión Pública (Iudip) reveló que al cierre de 2023, la mayoría de los salvadoreños consideraban la economía, el desempleo, el alto costo de la vida y la pobreza como los principales problemas del país, relegando la delincuencia a un segundo plano.

La apuesta de Bukele por el bitcoin como motor económico no ha tenido el impacto esperado. La mayoría de la población no utiliza la criptomoneda y proyectos como la ciudad bitcoin aún no se han materializado. Además, las remesas enviadas por billeteras de criptomonedas han disminuido en comparación con el año anterior.

Otras demandas de la población incluyen un aumento del salario mínimo, que actualmente es de 365 dólares para el sector industrial, comercial y de servicios, mientras que la canasta básica de alimentos supera los 400 dólares mensuales.

Organizaciones de la sociedad civil y feministas también han instado al mandatario a priorizar la reducción de la pobreza y la desigualdad, la mejora de la educación pública y la calidad de vida de las mujeres y la niñez.

Datos de la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM) revelan que en 2023 los hogares urbanos se empobrecieron más que los rurales, con un aumento de la pobreza del 26,63% al 27,2%. En la zona urbana, la tasa de pobreza aumentó 1,62 puntos porcentuales respecto al año anterior.

El segundo mandato de Bukele estará marcado por el desafío de responder a las demandas económicas de la población y demostrar que sus políticas pueden mejorar la calidad de vida de los salvadoreños. El éxito o fracaso de su gestión dependerá en gran medida de su capacidad para abordar estos desafíos y generar resultados tangibles.

El futuro de El Salvador bajo el liderazgo de Bukele dependerá de su habilidad para equilibrar su enfoque en la seguridad con las necesidades económicas y sociales de la población.

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