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Ciudad de Panamá, 27 feb (EFE).- Casi dos siglos después de su celebración en 1826 en Panamá, el conocido como Congreso Anfictiónico ideado por Simón Bolívar para abordar la posible unificación de Latinoamérica frente a la amenaza colonial de Europa y EE.UU. se mantiene vivo en organismos como la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), que celebra esta semana su VIII Cumbre en San Vicente y las Granadinas.

“Todos los intentos de unidad latinoamericana (en adelante), y especialmente hispanoamericana, tienen como referencia el primero que se hizo en la organización del Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826, que convocó Simón Bolívar y al que asistieron la mayoría de los países importantes del continente, no todos”, explicó a EFE Olmedo Beluche, sociólogo panameño con diversos escritos y ensayos sobre el tema.

La intención principal de Bolívar, que entonces tenía 43 años, era la de crear una unión continental para defender la independencia de España recién conquistada “frente a todo intento de retomar la colonización por parte de la Santa Alianza (pacto político religioso de 1815 entre Austria, Rusia y Prusia) que apoyaría la monarquía española”, indicó el sociólogo.

Bolívar, por su parte, plasmó en 1815 este propósito en su conocida como ‘Carta de Jamaica’: “¡Qué bello sería que el istmo de Panamá fuera para nosotros lo que el de Corinto para los griegos!… Ojalá que un día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto congreso”.

Es así que el Libertador, nacido en Caracas en 1783, invitó en 1824 a los plenipotenciarios de la Gran Colombia (Venezuela, Colombia y Ecuador), de México y de Guatemala para que asistieran a la Ciudad de Panamá, junto con los representantes de Perú, para participar en un Congreso Anfictiónico.

También fueron invitados representaciones de Argentina, Chile y Bolivia, que no asistieron, como tampoco lo hizo Bolívar.

El Congreso de Panamá tuvo lugar entre el 22 de junio y el 15 de julio de 1826 en la sala capitular del Convento de San Francisco, con la idea de anfictionía de los antiguos griegos, que acostumbraban a celebrar asambleas con las ciudades vecinas sobre asuntos generales y de interés común.

Durante la reunión se firmó una Convención de Contingentes y además se establecieron las bases de los principios de solidaridad defensiva, conciliación, no intervención, asilo territorial, garantía de la integridad de los territorios, codificación del derecho internacional, abolición de la esclavitud y trato recíproco entre los ciudadanos del continente.

Los participantes también aprobaron la creación de un Tratado de Unión, Liga y Confederación perpetua, y, al finalizar el encuentro, avalaron que las reuniones se trasladaran a la villa de Tacubaya, en México, para su reanudación, un objetivo que nunca se materializó.

El sueño roto de Bolívar y la Celac

Fotografía del Palacio de Bolívar, actual sede de la Cancillería, este martes en Ciudad de Panamá (Panamá). EFE/ Carlos Lemos

La visión y el sueño internacionalista de Bolívar, que falleció casi en el desamparo en la ciudad colombiana de Santa Marta en 1830, se rompieron en 1828 sin que sus planes integracionistas se lograran concretar, sobre todo por las diferencias surgidas entre los países hispanoamericanas participantes en el Congreso de Panamá.

“Lamentablemente ese intento fracasó debido a las maniobras de los ingleses, los norteamericanos y la complicidad de la oligarquía hispanoamericana, especialmente del vicepresidente (de la República de Colombia entre 1819 y 1827, Francisco de Paula) Santander, dijo Beluche.

En este sentido, en uno de sus ensayos, Beluche señala que “poco después, consciente del fracaso, Bolívar evaluaba lacónicamente los resultados del Congreso: ‘Su poder será una sombra y sus decretos, consejos, nada más’.

Sin embargo, el doctor en Sociología considera que a lo largo de estos casi 200 años del legado de Bolívar los políticos de la región latinoamericana han adquirido un “enfoque progresista”, y “luchado y tratado de concretar esa unidad que se frustró en ese momento”.

Pone como ejemplo al líder peruano Víctor Raúl Haya de la Torre, que en su exilio en México fundó la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), uno de los grandes partidos de Perú, y también al venezolano Hugo Chávez (1999-2013), “que tuvo la misma política de unidad bolivariana, y logró varias victorias, entre ellas la fundación de la actual Celac” en diciembre de 2011.

El también profesor de la Universidad de Panamá (UP, estatal) opina que “hoy en día la Celac ha perdido algo de fuerzas respecto al empuje que le dio el presidente Chávez en su momento”, pero “sigue siendo un intento importante de lograr esa unidad hispanoamericana sin el sabotaje y la participación de los Estados Unidos”.

Recordó que desde Bolívar, pasando por Chávez y la creación de la Celac la idea ha sido hacer “una unidad de los latinoamericanos, de los hispanoamericanos, independiente de la influencia de los Estados Unidos, al cual incluso Bolívar propuso que no se invitara en 1826 (al Congreso de Panamá) previendo que iba a jugar un papel divisorio en nuestro continente”.

La Celac, que nació de la conjunción entre la Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo (Calc) y el Grupo de Río, ha celebrado siete cumbres.

La VIII Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) se celebrará en San Vicente y las Granadinas el próximo viernes.

Fotografía de una estatua de Simón Bolívar frente al Palacio de Bolívar, actual sede de la Cancillería, este martes en Ciudad de Panamá (Panamá). EFE/ Carlos Lemos
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