Publicidad

París, 24 mar (EFE).- Con la que será su primera visita bilateral a América Latina en siete años como presidente de Francia, Emmanuel Macron, busca a partir de este martes 26 en Brasil, “dar una prueba de amor” a una región por la que solo se ha interesado de forma esporádica, como con la crisis en Venezuela.

“El último plato es siempre el mejor, porque es el postre (…) Hay que dar pruebas de amor haciendo visitas de Estado como la de Macron”, dice a EFE la franco-dominicana Eléonore Caroit, diputada de los electores franceses residentes en Latinoamérica.

La última visita de un jefe de Estado francés a Brasil fue la del socialista François Hollande hace 11 años, en 2013. Desde entonces, la relación entre ambos países ha pasado por momentos delicados.

Durante la presidencia del ultraderechista Jair Bolsonaro (2019-2022) hubo “una pausa” en las relaciones bilaterales por desavenencias políticas y personales entre Macron y Bolsonaro, recuerda la diputada oficialista.

Por eso este viaje de tres tiene “un significado simbólico muy fuerte” pues busca enterrar “el período de enfriamiento” que se dio por terminado con la vuelta al poder de Luiz Inácio Lula da Silva en enero de 2023.

Aunque la sintonía entre Macron y Lula es evidente, tanto en lo personal como en asuntos globales -coinciden en promover una reforma de las instituciones internacionales-, hay asuntos clave que los separan: La postura de equidistancia de Brasil en la invasión rusa de Ucrania, las acusaciones del líder brasileño a Israel en la guerra contra Hamás y el estancamiento del acuerdo entre la UE y el Mercosur.

“El no alineamiento perfecto en las relaciones internacionales es algo que pasa con aliados (…) Hay que tener un diálogo constructivo para mantener posiciones complementarias en un mundo que cada vez está más en crisis”, estima la parlamentaria, quien integrará la vasta comitiva francesa que se desplaza a Brasil durante tres días (26, 27 y 28 de marzo), con casi una centenar de empresarios.

Otro asunto que seguramente estará encima de la mesa será Venezuela y las garantías para que haya elecciones libres en julio, según el profesor de ciencias políticas de Sciences Po, Gaspard Estrada, ya que es “uno de los pocos temas latinoamericanos que Macron ha seguido durante su mandato”.

En noviembre de 2022, el presidente francés apadrinó en París una mesa de diálogo entre oposición y régimen venezolanos con vistas a retomar las negociaciones, sin muchos resultados.

Estrada indica a EFE que el interés de que se cierre un acuerdo de libre comercio UE-Mercosur es más estratégico que económico, pues Brasilia no quiere verse en medio de la rivalidad entre Washington y Pekín. No obstante, ciertas actitudes de países de la UE, con Francia a la cabeza, crean tensiones en el bloque sudamericano.

“Esta voluntad de la UE de dar lecciones de respeto al medio ambiente no genera una percepción favorable para un acuerdo”, subraya el francomexicano.

Antes del desplazamiento de Macron, El Elíseo ha vuelto a esgrimir razones de protección de medio ambiente para paralizar el pacto entre los dos bloques, evitando citar la presión interna de parte de los agricultores franceses, que se levantaron a finales de enero en contra de cualquier acuerdo comercial.

“El principal desafío de Lula no es aumentar su ambición (contra la deforestación), es prolongar a largo plazo esa protección, porque ¿qué ocurre si mañana llega al poder otro populista, un nuevo Bolsonaro?”, explican fuentes de la Jefatura de Estado.

Promover el derecho a abortar en Latinoamérica

La visita de Macron también suscita atención de la izquierda francesa, encabezada por La Francia Insumisa (LFI), que tiene en sus filas dos diputados nacidos en Chile y exiliados en Francia por la dictadura de Augusto Pinochet.

“La Constitucionalización del (derecho) al aborto Francia (en marzo) es un tema de especial interés para las mujeres de la región. Macron debería promoverlo”, dice a EFE la parlamentaria franco-chilena Raquel Garrido. La interrupción voluntaria del embarazo está muy restringida en varios países latinoamericanos, como Brasil.

En su intensa agenda en el gigante sudamericano, Macron visitará la sede de la COP30 de 2025, en la ciudad amazónica de Belém do Pará; inspeccionará la base de construcción de submarinos de Itaguaí (cerca de Río de Janeiro); irá a Sao Paulo, la capital económica del país; y clausurará su viaje en Brasilia, donde será recibido por Lula con todos los honores.

Antonio Torres del Cerro

Publicidad