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Santiago de Chile, 6 feb (EFE).- El expresidente chileno Sebastián Piñera, fallecido este martes a los 74 años en un accidente de helicóptero, se convirtió en 2010 en el primer conservador en llegar al poder tras el retorno a la democracia y durante sus dos mandatos no consecutivos tuvo que enfrentar algunos de los hitos más importantes de la historia reciente de Chile, como el accidente minero de 2010 y el estallido social de 2019.

Nacido en Santiago en 1949, en el seno de una familia acaudalada y con influencia en la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), Píñera viajaba este martes, junto a tres personas que consiguieron salvarse, a bordo de un helicóptero que cayó en el Lago Ranco, un balnerario turístico situado a 780 kilómetros al sur de Santiago.

Piñera estudió Ingeniería Comercial en la Pontificia Universidad Católica de Chile, obtuvo un master y un doctorado en la Universidad de Harvard y se convirtió con los años en uno de los empresarios más ricos de América Latina, con una fortuna estimada en 2.900 millones de dólares, según Forbes.

Fue el principal accionista de la aerolínea Lan Chile (actual Latam) y del canal Chilevisión y “los conflictos de interés entre sus negocios y la actividad política siempre generaron controversia”, comentó a EFE Claudio Fuentes, de la Universidad Diego Portales.

Dijo “NO” a Pinochet

 Casado desde hace casi cincuenta años con Cecilia Morel y padre de cuatro hijos, fue uno de los fundadores de Renovación Nacional, uno de los principales partidos de la derecha tradicional chilena, con la que fue senador durante ocho años y con la que ganó las elecciones de 2010, imponiéndose al expresidente democratacristiano Eduardo Frei Ruiz-Tagle.

Su llegada al poder “significó la normalidad democrática para una derecha heredera de la dictadura”, indicó a EFE Mireya Dávila, politóloga de la Universidad de Chile.

Piñera ya se había distanciado de la dictadura durante en los días previos al plebiscito de 1988, al hacer campaña a favor del “No” a la continuidad en el poder del general Augusto Pinochet, y en 2013 despertó algunas críticas en sectores conservadores al hablar de los “cómplices pasivos” de las violaciones durante el régimen militar (1973-1990).

“Recuerdo perfectamente bien que en ese tiempo muchos de mis amigos y de quienes hoy me apoyan no compartieron mi decisión. Pero la mantuve a firme. Así entiendo el liderazgo: defender con fuerza lo que uno cree mejor para Chile”, apuntó en una entrevista en 2009 con el diario La Tercera.

Durante su primer mandato (2010-2014), Piñera tuvo que gestionar la reconstrucción del país tras el devastador terremoto de magnitud 8,8 en la escala de Richter y uno de sus mayores hitos fue el rescate de los 33 mineros que quedaron atrapados durante más de dos meses en la mina San José, en el norte de Chile, una empresa que llevó a cabo contra viento y marea.

“El primer mandato de Piñera fue usualmente denominado ‘el quinto de la Concertación’ (el bloque de centroziquierda que gobernó tras la dictadura), dado que mantuvo el énfasis en el crecimiento y no modificó las políticas en derechos humanos y otras materias afines”, explicó a EFE Ascanio Cavallo, Premio Nacional de Periodismo 2021.

“Sus gobiernos combinaron políticas tradicionales de la derecha en lo económico con algunas políticas más liberales en lo valórico”, añadió por su parte el profesor Claudio Fuentes.

 “Un enemigo poderoso”

 Su segundo mandato (2018-2022) tampoco fue fácil: en octubre de 2019 enfrentó la mayor ola de protestas desde la dictadura, que dejó una treintena de muertos, miles de heridos y señalamientos contra las fuerzas se seguridad por violaciones a los derechos humanos.

Su célebre frase “Estamos en guerra contra un enemigo poderoso que no respeta nada ni a nadie” sigue siendo recordada cuatro años y medio después, y su gestión para hacer frente a los desmanes durante las manifestaciones hizo caer en picado su aprobación.

Durante su segundo mandato, Chile se sumergió además en un intenso proceso para tratar de cambiar su Constitución, con dos convenciones constituyentes que elaboraron propuestas radicales, primero de izquierdas y luego de derechas, que terminaron siendo rechazas en sendos plebiscitos en 2022 y 2023, respectivamente.

También le tocó lidiar con la pandemia de la covid-19, periodo durante el cual decretó uno de los encierros más estrictos del mundo y destacó por su gestión en la temprana adquisición de vacunas.

Tras entregar el poder al presidente Gabriel Boric -que fue muy crítico con él durante el estallido social-, Piñera se alejó un tiempo de los reflectores, pero volvió a aparecer para la conmemoración de los cincuenta años del golpe de Estado de 1973.

“Mi decisión hoy día es que no voy a postular por tercera vez a la Presidencia, pero sí voy a seguir muy activo, muy comprometido”, dijo recientemente ante algunos llamamientos desde las filas conservadoras para volver a concurrir a las elecciones.

María M.Mur

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