San José, 6 oct (EFE).- Costa Rica comenzó oficialmente este miércoles el camino rumbo a las elecciones presidenciales del 6 de febrero de 2022, un proceso en el que participarán 27 candidatos, el mayor número en la historia del país centroamericano.

El Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) efectuó este día el acto solemne con el que oficialmente convocó a los comicios presidenciales, en los que los 3,5 millones de costarricenses habilitados para votar también elegirán a los 57 diputados de la Asamblea Legislativa.

Tanto el cargo del presidente como el de los diputados es para un periodo de 4 años que va de mayo de 2022 a mayo de 2026.

Al acto oficial asistió el presidente del país, Carlos Alvarado; la presidenta de la Asamblea Legislativa, Silvia Hernández, y el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Fernando Cruz.

El presidente del TSE, Antonio Sobrado, dijo en su discurso que las elecciones son “la llave” para que la ciudadanía impulse cambios en la sociedad, por lo que instó a la población a participar y a evitar el abstencionismo, ya que “la indiferencia no cambia nada”.

“En medio de nuestros desacuerdos, nuestro gran acuerdo es ser libres para elegir. Seguramente discrepamos en las líneas políticas, pero no en nuestra libertad para escogerlas en las urnas, en paz. El voto es la democracia en nuestras manos, es nuestra fuerza, nuestra voz, es la llave del poder para abrir oportunidades”, expresó Sobrado.

En este proceso electoral participarán 27 candidatos a la presidencia, entre los que hay un expresidente, cinco mujeres, cuatro actuales diputados, dos pastores evangélicos, cuatro periodistas, economistas, abogados, médicos y dirigentes sociales y laborales.

Esta es la mayor cantidad de candidatos en la historia del país, superando a los 14 que se presentaron para los comicios de 2006.

Entre los aspirantes se encuentra el expresidente José María Figueres (1994-1998), del Partido Liberación Nacional; la exvicepresidenta Lineth Saborío (2002-2006), del Partido Unidad Social Cristiana, y el periodista y pastor evangélico Fabricio Alvarado, del conservador Nueva República, quien aspira por segunda ocasión tras perder en la segunda ronda en 2018.

También participan el exministro de la Presidencia Rodolfo Piza, del Partido Nuestro Pueblo; el economista y exministro de Hacienda Rodrigo Chaves, por el Partido Progreso Social Democrático, y el abogado y diputado José María Villalta, por el izquierdista Frente Amplio, mientras que por el oficialista Partido Acción Ciudadana el candidato es el actual diputado y economista Welmer Ramos.

En Costa Rica está permitida la reelección presidencial pero no para periodos consecutivos.

En su discurso de este miércoles el presidente del Tribunal Supremo de Elecciones también hizo un llamado a los candidatos, a los partidos, a los medios de comunicación y a la ciudadanía a “comportarse a la altura de una democracia que es admirada en todo el mundo”, y subrayó la credibilidad y experiencia acumulada por el tribunal tras más de 70 años de su creación.

“La responsabilidad de los partidos y las candidaturas es mantener un estándar ético, con seriedad de las propuestas y lealtad a la democracia, sin socavar la credibilidad del proceso y su árbitro”, apuntó Sobrado.

El magistrado también señaló la responsabilidad de los medios de “ofrecer periodismo de calidad, una cobertura del proceso que provea información contrastada y análisis rigurosos y útiles”.

La oficina de las Naciones Unidas en Costa Rica emitió un comunicado en el que hizo un llamado a los partidos políticos y a los candidatos para llevar el proceso electoral “en un ambiente de paz, transparencia y de respeto a los derechos humanos”.

“Desde Naciones Unidas llamamos a todas las personas y entidades participantes a contribuir a un proceso electoral transparente e inclusivo, alejado de discursos de odio y discriminación, en donde las mujeres, las y los jóvenes y los grupos en condiciones de vulnerabilidad y exclusión sean también valorados y respetados”, dijo la coordinadora de la ONU en Costa Rica, Allegra Baiocchi.

“Esta es la gran lección que Costa Rica puede darle al mundo: un proceso electoral democrático pleno, inclusivo, respetuoso y enfocado en lograr que ninguna persona se quede atrás”, agregó.