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Bogotá, 11 de mayo de 2024 – La tensión política en Colombia alcanzó nuevos niveles este sábado tras un intercambio de acusaciones entre el expresidente Iván Duque y el actual mandatario, Gustavo Petro. En un contexto de creciente polarización, Duque respondió a las recientes declaraciones de Petro, quien lo había etiquetado de “terrorista” por los hechos violentos durante las protestas de 2021, donde más de 80 personas murieron, muchas debido a abusos policiales.

El expresidente Duque, a través de un mensaje en la red social X, criticó duramente a Petro, calificando su comportamiento de “desesperado, inseguro, paranoico y esquizofrénico”, exacerbado por “la embriaguez de aplausos”. Duque invitó a iniciar un “sano debate democrático” de cara a las elecciones presidenciales de 2026, rechazando lo que describió como locuras para captar atención.

Las declaraciones de Duque fueron una respuesta directa a los comentarios hechos por Petro durante un acto de gobierno en Cali, donde el presidente acusó a Duque de ser responsable directo de la muerte de 60 jóvenes en el estallido social de 2021. “¿Quién fue el terrorista?”, cuestionó Petro, defendiendo que no fueron los jóvenes protestantes, sino el “Estado de Colombia y particularmente el Gobierno del señor Duque”.

Además, Duque se defendió recordando su pasado sin vínculos con grupos armados ilegales, en contraposición a Petro, quien fue guerrillero del Movimiento 19 de Abril (M-19). El expresidente también hizo referencia a controversias pasadas, como la exhibición de la bandera del M-19 por parte de Petro en un acto público, y acusaciones sobre alianzas con criminales y promoción de la violencia.

Este intercambio subraya la profunda división que existe en el panorama político colombiano, en un momento en que el país se enfrenta a múltiples desafíos sociales y económicos. Las palabras de ambos líderes no solo reflejan sus diferencias ideológicas, sino también el ambiente de confrontación que podría intensificarse conforme se acerquen las próximas elecciones presidenciales.

La comunidad colombiana y observadores internacionales están atentos a cómo estos conflictos entre figuras políticas influirán en la estabilidad y la dirección futura del país, en un momento crítico para su democracia y su cohesión social.

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