La Habana, 31 dic (EFE).- Cuba celebra con pocos lujos, mucha música, sin restricciones por la covid-19 el cambio de año, hito que el oficialismo también festeja por el aniversario del triunfo de la revolución, acaecido el 1 de enero de 1959.

Tanto la Navidad como el año nuevo cerraron un 2021 difícil para la isla caribeña, donde realizar la tradicional cena del 24 de diciembre y del 31 ha sido complicado debido a los elevados precios de los alimentos y la escasez de bienes básicos.

Ambos festejos se han vivido sin grandes pretensiones desde que se permitieron en 1997, tras 28 años suspendidos.

La tradicional fecha se retomó, aunque sin grandes decoraciones alegóricas, por las gestiones del papa Juan Pablo II.

Cuba despide el año también con una galopante inflación, la devaluación de su moneda local, una dolarización parcial de la economía, desabastecimiento de muchos productos básicos, alimentos y medicinas, lo que, unido al incremento de las sanciones de Estados Unidos, han agravado el panorama económico.

En ese escenario, el país reabrió sus fronteras el 15 de noviembre luego de varios meses de encierro para evitar nuevos contagios de la covid-19 y en un intento por oxigenar su economía, muy dependiente a los ingresos del sector turístico.

El país ha logrado controlar los indicadores epidemiológicos luego de pasar por uno de los peores rebrotes de la pandemia a mediados del año, cuando los nuevos positivos superaron los 9.000 casos al día y las víctimas mortales rozaron el centenar diario.

La aparición de la variante ómicron, sin embargo, proyecta dudas sobre cómo manejarán las autoridades un posible aumento de los casos.

El Ministerio de Salud Pública (Minsap) ha confirmado hasta el momento 27 casos de la mutación ómicron, muy contagiosa y considerada preocupante por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Sin embargo, desde antes el Minsap dispuso nuevas medidas como la cuarentena obligatoria durante una semana a los viajeros de varios países africanos, entre otras.

Mientras tanto, el grupo estatal de la industria biofarmacéutica de Cuba (BioCubaFarma) mostró su disposición a modificar con rapidez las vacunas locales para que sean eficaces ante ómicron.

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