Río de Janeiro, 27 nov (EFE).- El guitarrista español Daniel Casares y el bandolinista brasileño Hamilton de Holanda ofrecieron un concierto inédito en la noche del viernes en Río de Janeiro en el que mostraron que, pese al océano que los separa, el flamenco no está tan distante de los ritmos brasileños como el choro y la samba.

El guitarrista español Daniel Casares (foto) y el bandolinista brasileño Hamilton de Holanda ofrecen un concierto inédito el 26 de noviembre en Río de Janeiro en el que mostraron que, pese al océano que los separa, el flamenco no está tan distante de los ritmos brasileños como el choro y la samba. EFE/Antonio Lacerda

“La guitarra es el instrumento que los une y les permite dialogar”, coincidieron ambos en una entrevista conjunta que concedieron a Efe entre bastidores poco antes de la presentación.

El guitarrista español Daniel Casares y el bandolinista brasileño Hamilton de Holanda (foto) ofrecen un concierto inédito el 26 de noviembre en Río de Janeiro en el que mostraron que, pese al océano que los separa, el flamenco no está tan distante de los ritmos brasileños como el choro y la samba. EFE/Antonio Lacerda

Como en una tradicional rueda de samba, en que los músicos van interviniendo espontáneamente y sin preparación previa, los dos consagrados intérpretes y compositores pusieron a dialogar la guitarra española y el bandolín brasileño en un concierto titulado precisamente “Diálogo entre cuerdas”.

Aunque sólo habían tocado juntos en público en una oportunidad, cuando Casares participó hace seis años en una de las ediciones del “Baile do Almedinha”, la rueda de samba organizada por Holanda en el Circo Voador de Río de Janeiro, no tuvieron problema para entenderse perfectamente en el escenario sin ensayos previos y sin que tuvieran un repertorio definido hasta pocas horas antes.

Cada uno interpretó individualmente algunas de sus composiciones, aunque Holanda, dueño de dos Grammys Latinos, aprovechó para mostrar su versión particular en bandolín de clásicos de la Música Popular Brasileña (Chico Buarque) y de la Bossa Nova (Toquinho).

Pero juntaron sus cuerdas para interpretar “Endless”, aún sin grabar y que el brasileño compuso en un viaje el año pasado a Cataluña; “Spain” (Concierto de Aranjuez) de Chick Corea; “Santa Morena”, una canción del brasileño Jacob do Bandolim que Holanda vincula a su amor por la música española, y, no podía faltar, dos grandes clásicos de Paco de Lucía.

LA GUITARRA ES EL ESLABÓN ENTRE EL FLAMENCO Y LA MÚSICA BRASILEÑA

“Todas las músicas siempre tienen un punto de encuentro y tanto en la música brasileña como el flamenco la guitarra es el instrumento que las une de alguna manera”, afirmó Casares, que también ha destacado por colaboraciones con otros artistas internacionales como Cecilia Bartoli, Loreena McKennitt, Dulce Pontes, Alejandro Sanz, Chucho Valdés y el brasileño Toquinho.

El andaluz, de 41 años y uno de los más destacados intérpretes de la guitarra flamenca en la actualidad, afirmó que todos los intérpretes del flamenco, “especialmente yo, somos locos por la música brasileña, y siempre encontramos una forma de unirnos y de absorber todo”.

El carioca, de 45 años ,coincidió en que lo que conecta a sus ritmos es la guitarra. “En Brasil tenemos una tradición muy grande de guitarra, de instrumentos de cuerda, y eso es una fuerza increíble en el flamenco. Entonces existe una mutua admiración”, dijo.

Holanda, que hace 19 años revolucionó la sonoridad del bandolín al agregarle dos cuerdas, afirmó que la interpretación que Paco de Lucía hizo de “Tico tico no fubá”, uno de los choros más clásicos de Brasil y con un ritmo alucinante de cuerdas, es el mayor emblema de que el flamenco y la música brasileña están muy cerca.

Casares no esconde que en los últimos años se ha sumergido en la obras de importantes guitarristas brasileños, como Garoto, Baden Powell, Raphael Rabello, Guinga y Yamandú Costa, para intentar absorber del lirismo y la armonía brasileña.

“Desde que vine la primera vez a Brasil me volví loco y dejé que la música brasileña me influyera. Por supuesto que ya conocía muchas cosas pero cuando estuve en el país por primera vez conocí músicos como Hamilton, Toquinho y Guinga, y la verdad es que cuando los ves tocar de esa manera, con esa facilidad y con esa complejidad armónica, quieres emularlos”, dijo.

“Yo me volví loco y siempre que puedo intento coger algún acorde, algún fraseo nuevo, una estructura diferente. Siempre estoy intentando robarles cosas. Con seguridad después de este viaje trabajaré con lo que le robe a Hamilton y me lleve en la cabeza para trasladarlo al lenguaje propio del flamenco”, agregó.

Holanda afirma tener una gran admiración por el flamenco y quiere aprenderlo y acercarlo a la música brasileña cada vez que tiene oportunidad de tocar junto a músicos como el pianista Chano Domínguez, el guitarrista Tomatito, José Mercé o Diego Amador.

Esa admiración la ha reflejado en composiciones como “Capricho de Espanha” y en una canción dedicada a Paco de Lucía, a quien conoció a través de Raphael Rabello, uno de los más famosos guitarristas brasileños.

“Hay un álbum de Paco de Lucía llamado ‘Lucía’ que nunca he parado de escuchar. Creo que la precisión rítmica y melódica que tiene el flamenco es una gran conquista, y por eso siempre estoy queriendo juntarla a mi música. Soy fanático de esa sonoridad, que es muy fuerte, que no te deja tiempo de llorar. Y con seguridad mi música ganó esa fuerza”, concluyó el brasileño.

Carlos A. Moreno

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