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OTTAWA, 10 ABRIL.- El escenario diplomático en Siria se vio sacudido tras el ataque que destruyó un anexo consular de la embajada iraní en Damasco, un evento que ha dejado numerosas incógnitas sobre el estado y la respuesta de las embajadas de otros países en la zona, incluida la de Canadá.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Canadá ha mantenido un perfil bajo y ha ofrecido escasos detalles públicos sobre el estado actual de su embajada en Damasco después del ataque del 1 de abril. Fuentes internas revelaron que el edificio de la embajada canadiense sufrió daños, principalmente en sus ventanas, debido a la explosión cercana que destruyó el anexo consular iraní. Sin embargo, aún no se ha realizado una evaluación completa de los daños estructurales que pueda haber sufrido el edificio principal de la embajada.

El incidente generó preguntas sobre si Canadá fue informada previamente por Israel sobre el ataque planeado. Hasta el momento, el Ministerio de Relaciones Exteriores no ha proporcionado respuestas claras al respecto.

La embajada de Canadá en Siria ha estado inactiva desde 2012 debido a la intensificación del conflicto en el país. A pesar de esto, diplomáticos y otros funcionarios canadienses han realizado viajes a Siria en varias ocasiones desde entonces, utilizando la embajada como una base operativa en algunas situaciones. La propiedad del edificio sigue siendo del Gobierno de Canadá.

El contexto del ataque revela una situación compleja en la zona. La embajada de Canadá se encuentra en una ubicación cercana a la embajada iraní en la calle al-Farabi, un distrito que alberga numerosas misiones diplomáticas extranjeras. La destrucción del anexo consular iraní durante la reunión de altos oficiales militares ha aumentado las tensiones en la región.

Las cifras de víctimas del ataque varían según las fuentes. El Observatorio Sirio de Derechos Humanos informó de 16 muertes, incluidos altos funcionarios iraníes. El embajador iraní en Siria acusó a Israel de llevar a cabo el ataque, afirmando que fue ejecutado por un avión F-35 y provocó la muerte de siete miembros de la Guardia Revolucionaria Islámica, incluyendo generales de alto rango.

El incidente ha desencadenado una serie de declaraciones y medidas por parte de los países involucrados. Irán ha prometido represalias, mientras que Israel ha intensificado sus defensas aéreas y se ha filtrado información sobre posibles ataques a instalaciones nucleares iraníes.

En medio de este panorama tenso, la embajada de Canadá en Damasco se encuentra en un estado de incertidumbre, con daños físicos que aún no han sido completamente evaluados y preguntas sobre la comunicación previa al ataque que siguen sin respuesta.

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