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Bogotá, 9 feb (EFE).- Casi 40 años después del asesinato del periodista Guillermo Cano, director del diario El Espectador, el Estado colombiano pidió perdón este viernes por ese magnicidio ordenado por Pablo Escobar, y reconoció su responsabilidad al tiempo que reconoció el fracaso de la investigación.

“Todos le fallamos a don Guillermo Cano, a su familia, a El Espectador, a los periodistas y como sociedad colombiana rompimos nuestro compromiso de civilidad, de convivencia y de respeto a los derechos humanos”, manifestó el ministro de Justicia colombiano, Néstor Osuna, en el acto de reconocimiento de responsabilidad del Estado.

Cano Isaza, que había denunciado en las páginas del diario las actividades del narcotráfico, fue asesinado la noche del 17 de diciembre de 1986 cuando salía del periódico en su vehículo particular.

“No hubo justicia con ustedes, ni con El Espectador, ni con la sociedad colombiana”, dijo el ministro, quien calificó este acto como una solicitud de perdón muy tardía por parte de un “Estado colombiano que miró hacia otro lado, indolente, acobardado, cómplice, pero en cualquier caso, inexcusable”.

Al acto, celebrado en el Día del Periodista en Colombia, asistieron los familiares de Cano y funcionarios del Gobierno así como el presidente de la Sociedad Interamericana de la Prensa (SIP), Roberto Rock.

“No estábamos ante un homicidio aislado, estábamos ante la deliberada decisión de una estructura criminal muy poderosa de borrar a El Espectador, a sus propietarios, a sus periodistas, de todo recuerdo de lo que ellos hacían en Colombia”, lamentó Osuna, quien reconoció la labor del periódico en la vida y sociedad del país como “periodismo serio y riguroso”.

Persecución a El Espectador

Néstor Iván Osuna Patiño, ministro de Justicia y del Derecho, le da la mano a la familia de Guillermo Cano durante un acto de reconocimiento, hoy en Bogotá (Colombia). EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda

“Estamos seguros de que, si el caso de Guillermo Cano se hubiera resuelto en términos apropiados y adoptado medidas públicas de no repetición, se hubieran podido salvar muchas vidas de periodistas que cayeron después de él, dentro y fuera de Colombia”, manifestó en su intervención el presidente de la SIP.

Rock subrayó que Guillermo Cano “seguirá siendo para el periodismo faro, guía, baluarte”.

“A las 7 de la noche del 17 de diciembre de 1986 dos sicarios atacaron, dispararon en contra de Guillermo Cano” cuando salía de El Espectador tras una jornada de trabajo de camino a su casa, recordó Jonathan Bock, director de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP).

Pero no fue el único atentado y crimen cometido contra El Espectador y sus trabajadores, a quienes los carteles de la droga pusieron en el punto de mira por su labor de denuncia de la violencia, corrupción y criminalidad que reinaba en aquellos años en el país.

En su persecución contra El Espectador el narcotráfico también destruyó parte de la sede del diario en Bogotá con la detonación de un camión bomba cargado de explosivos el 2 de septiembre de 1989, asesinó a otros periodistas, al fiscal del caso y al abogado, entre otros crímenes.

En este sentido, Bock también le pidió al Estado que asuma la responsabilidad de no proteger a los periodistas y empleados del medio de comunicación, asediados e incluso exiliados tras el asesinato de su director.

“Una sociedad colombiana que quedó huérfana. Huérfana porque perdió a un grupo de personas que dedicaba su vida a investigar, buscar, indagar y publicar el entramado de corrupción entre política y narcotráfico más impactante en la historia colombiana”, concluyó Bock.

Memoria colectiva

Ana María Busquets de Cano, viuda del periodista y director del Diario El Espectador Guillermo Cano, habla durante un acto de reconocimiento, hoy en Bogotá (Colombia). EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda

Fernando Cano Busquets, uno de los hijos de Guillermo Cano, emocionado, hizo un recorrido por todos los atentados y asesinatos que el narcotráfico cobró a El Espectador y aludió a la memoria colectiva “que se encarga de hacer que ese proceso hacia el olvido se retarde”.

“Aceptamos la manifestación pública del Estado colombiano, pero queremos manifestar con el mismo amor y optimismo que le aprendimos a Guillermo Cano, esperamos que este acto no sea el de clausura de un proceso, sino más bien para devolverle a las familias de periodistas, jueces, policías y colombianos la memoria”, afirmó.

“Seguimos soñando en una Colombia con mayúsculas”, resumió Cano Busquets.

En memoria del director de El Espectador, en 1997 se creó el Premio Mundial a la Libertad de Prensa UNESCO/Guillermo Cano, que anualmente distingue a una persona, organización o institución que haya contribuido a la defensa o promoción de la libertad de prensa en cualquier lugar del mundo.

“No se puede repetir (…) la memoria es especialmente relevante, no podemos devolverle la vida a Cano, ni a los otros asesinados, pero sí podemos y tenemos que conservar su memoria, y es nuestro compromiso”, concluyó el ministro Osuna, para cerrar: “Es más famoso Pablo Escobar que Guillermo Cano, tenemos que darle la vuelta”.

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