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París, 22 nov (EFE).- Un sillón y una cómoda con decoraciones de nácar que pertenecieron a María Antonieta fueron adjudicados este martes por 906.000 euros y 942.000 euros, respectivamente, en la casa de subastas Christie’s de París.

Estos dos muebles formaban parte de una colección excepcional de esta reina ejecutada durante la Revolución Francesa (1755-1793), que encargó para decorar sus aposentos.

Las piezas vendidas destacan por su excelente estado de conservación, incluso 250 años después de su adquisición por María Antonieta.

UNA SUBASTA MILLONARIA

Esta subasta llega un año después de que Christie’s hubiera adjudicado un par de brazaletes de diamantes de María Antonieta, por el equivalente de más de 7,6 millones de euros.

El sillón multiplicó su precio final en comparación con las estimaciones de partida, que estaban en una horquilla de entre 100.000 a 200.000 euros.

La cómoda, por su parte, se vendió dentro de las estimaciones profesionales, que se situaban entre 800.000 y 1,2 millones de euros.

La reina de Francia encargó al ebanista Pierre Macret dos cómodas con decoraciones laqueadas y de color vermellón, extremadamente raras para la época por sus decoraciones en metal y laca.

“La cómoda es del comienzo de su carrera en la Corte de Versalles, se la regaló en 1770, el año en el que se casaría con el futuro Luis XVI”, comentó a EFE Simon de Monicault, director de artes decorativas de Christie’s.

UN MOBILIARIO ÚNICO Y MUY BIEN CONSERVADO

La laca europea, inspirada en el arte chino y japonés, demuestra el amor de María Antonieta por el arte asiático y la chinería, un estilo artístico de Europa inspirado en los diseños asiáticos.

El sillón fue uno de los últimos encargos a Georges Jacob, un conocido ebanista del neoclasicismo francés que produjo una gran cantidad de mobiliario para los palacios de la realeza.

Esta pieza presenta una decoración al estilo etrusco, un tipo de arte decorativo muy estimado por la pareja de monarcas. Gracias a su buen estado de conservación “se puede ver lo delicado que es el tallado y la decoración”, subrayó de Monicault.

El asiento esculpido fue encargado en 1788 para decorar un nuevo apartamento privado que mandó construir la monarca para poder estar más cerca de los aposentos de sus hijos.

Tras la Revolución Francesa, el mobiliario de la realeza se quedó abandonado en los aposentos, y fue posteriormente vendido por la Convención Nacional (1793-1795), una asamblea elegida por votación que se gobernó y legisló en Francia.

Sólo durante el año 1793, se dispersaron 17.000 piezas, incluido el sillón subastado.

UNA SUBASTA MUY CODICIADA EN TODO EL MUNDO

“Hay mucho interés alrededor del mundo por María Antonieta, no solo porque fue muy famosa, sino porque fue una líder del gusto en Francia” y en el extranjero, detalló el responsable de Christie’, que hizo hincapié en que había muchos compradores interesados.

“Hay muy pocas piezas de María Antonieta en manos privadas”, lo cual acrecienta la importancia de estos lotes, tanto por su célebre dueña como porque son “un gran ejemplo del estilo de vida de los aristócratas franceses del siglo XVIII”, por sus diseños y calidad, concluyó el director artístico.

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