Río de Janeiro, 12 ene (EFE).- El alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, vio con buenos ojos la decisión de Quebec de prohibir la venta de alcohol a los no vacunados contra la covid-19 y dijo este miércoles que está “pensando” prohibir la venta de cerveza en la ciudad a las personas que no se hayan vacunado contra el virus.

El mandatario municipal hizo el comentario en tono irónico este miércoles en las redes sociales tras conocer la medida implementada en Quebec (Canadá), donde la búsqueda por inmunizantes anticovid se disparó en más del 300 % en una semana luego de que las autoridades prohibieran la venta de bebidas alcohólicas y marihuana a quienes no estuvieran vacunados.

“Pensando en subirme a ese bus y prohibir el ‘litrao’ (botella gigante de cerveza helada) para ellos aquí en Río”, señaló Paes en Twitter al compartir la noticia sobre lo ocurrido en la provincia canadiense.

El alcalde de la “cidade maravilhosa” confía plenamente en los beneficios de la vacunación y considera que es la única forma en que puede detener al virus.

En una transmisión en vivo este miércoles, Paes reiteró que el 90 % de las hospitalizaciones que se están dando actualmente en la ciudad, la mayoría de ellas por ómicron, la nueva variante del virus, ocurre con personas que no se han inmunizado, por lo que llamó de nuevo a los cariocas a vacunarse y a aplicarse la dosis de refuerzo.

“No consigo entender a la persona que no se vacuna, que no toma la dosis de refuerzo”, aseguró en la transmisión.

Paes insistió en que la vacuna es la que permite la movilización con “libertad” y tranquilidad por las calles de la ciudad y dijo que cualquier restricción después de estos dos años de convivir con el virus “es muy difícil”.

Por la disparada de casos de las últimas semanas, el alcalde ha tenido que echar marcha atrás en algunas decisiones tomadas por su administración, que afectan principalmente al sector del turismo, eje económico de la ciudad.

La gran fiesta de Reveillon, con la que tradicionalmente la ciudad da la bienvenida al año nuevo en la icónica playa de Copacabana, quedó limitada a un espectáculo de fuegos artificiales y a un variado repertorio musical por la internet.

A eso se sumó la cancelación de los desfiles de bandas y comparsas callejeras durante el carnaval de Río por la dificultad de controlar en las calles que los asistentes estuvieran inmunizados, con lo que la majestuosa fiesta, hasta el momento, quedó limitada a los desfiles de las escuelas de samba en el Sambódromo, aunque el parte definitivo se dará a conocer a finales de enero.

De cancelarse también esos desfiles, sería el segundo año consecutivo en el que el carnaval de Río, la mayor fiesta de Brasil, dejaría de hacerse, algo que no se había visto en sus más de cien años de historia.

Solo este martes fueron registrados más de 9.300 positivos en la ciudad y el numero de personas hospitalizadas por el virus ya sumaba 170 pacientes en el sistema público de salud de Río por la covid-19, un 30 % más que el lunes. El 24 de diciembre pasado solo había 11 camas ocupadas.

De acuerdo con la Secretaría municipal de Salud, del 90,7 % de los internados no contaban con el esquema de inmunización completo y un 38 % ni siquiera había tomado la primera dosis.

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