Tegucigalpa, 25 nov (EFE).- Con el peso del desgaste político de tres períodos en el poder, el gobernante Partido Nacional buscará el cuarto consecutivo con el actual alcalde de Tegucigalpa, Nasry Asfura, como candidato presidencial.

Asfura, que lleva ocho años como alcalde de Tegucigalpa, también arrastra señalamientos de opositores que aseguran que, de ganar nuevamente el centenario Partido Nacional, equivaldría a que siguiera en el poder el presidente Juan Orlando Hernández, quien el 27 de enero de 2022 concluirá su segundo mandato.

Además, la campaña de Asfura, que ofrece, si llegara a ser presidente, “trabajar y trabajar” por el país, se ha visto salpicada por denuncias por presuntos actos de corrupción asociados al lavado de activos y abuso de autoridad, entre otros que él ha negado.

La investigación correspondería a los años 2017 y 2018, y habría sido iniciada en 2020 por la Unidad Fiscal Especial Contra la Corrupción (Uferco), del Ministerio Público, según trascendió en la prensa local en octubre de 2020.

PAPELES DE PANDORA

El 4 de octubre pasado un nuevo escándalo salpicó a Asfura, quien el próximo domingo buscará convertirse en sucesor de Hernández.

Se trata de una denuncia ligada a los “Papeles de Pandora”, que vinculó a Asfura con una empresa “offshore” en Panamá, administrada por una firma de abogados de ese país, en 2006, según el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación.

Asfura respondió que el caso es sobre la compra de un terreno en Tegucigalpa, en 2007, pagando impuestos en Honduras, y que buscó en Panamá “mejores fuentes de financiamiento e intereses más bajos a largo plazo”, y que se salió de la empresa con la que fue vinculado.

Señaló además que en 2007 el era regidor (concejal) de la Alcaldía de Tegucigalpa y que no manejaba fondos públicos.

“Tengo derecho de trabajar y ganarme la vida como empresa privada, como lo hago desde hace 45 años. No es nada ilegal tener empresas, producir y generar trabajo”, enfatizó.

Asfura considera que hacer trascender la denuncia a dos meses de las elecciones, fue algo con “tinte político” para afectarlo.

PARTIDO DE ASFURA TAMBIÉN SALPICADO POR CORRUPCIÓN

En algunos sondeos de opinión difundidos en los últimos meses, Asfura superaba con más de cinco puntos a su más cercana contendiente, Xiomara Castro, líder del Partido Libertad y Refundación (Libre), quien es esposa del derrocado presidente de Honduras el 28 de junio de 2009, Manuel Zelaya.

Pero en otros sondeos la opinión se inclinaba hasta 10 puntos arriba a favor de Xiomara Castro, quien busca por tercera vez consecutiva llegar al poder.

El tercer candidato que, según encuestas no tiene posibilidades de triunfo, es Yani Rosenthal, del también centenario Partido Liberal, que se fraccionó después del golpe de Estado de 2009 y bajo cuya bandera llegó al poder Manuel Zelaya, el 27 de enero de 2006.

Asfura tiene el reto de buscar un cuarto mandato en línea en el poder a un Partido Nacional que para algunos analistas no la tiene fácil por el desgaste de doce años, iniciados con Porfirio Lobo el 27 de enero de 2010, en un país que estaba convulsionado y dividido por el golpe de Estado de 2009 a Zelaya.

A Lobo le sucedió Juan Orlando Hernández, quien ganó los comicios de 2013 y se reeligió, sin que se lo permitiera la Constitución, en las elecciones generales de 2017, en un proceso salpicado por muchas irregularidades y denuncias de las principales fuerzas de oposición, entre ellas Xiomara Castro, de que hubo “fraude”.

Sobre el Partido Nacional también pesan en sus doce años de mandato múltiples denuncias de corrupción, narcotráfico, inseguridad, desempleo, aumento de la pobreza, injusticia e impunidad, entre otros flagelos, lo que hace suponer a algunos analistas que, si Asfura ganara, sería por un margen muy estrecho.

Además, Asfura tendrá en Castro, a una candidata que, con el objetivo de sacar del poder a Hernández y el Partido Nacional, llega a las elecciones con el respaldo de la alianza de hecho con la Unión Nacional Opositora de Honduras (Unoh), liderada por Salvador Nasralla, solo para la fórmula presidencial, y de Milton Benítez, quien buscada ser presidente con un movimiento independiente.

También se han sumado a Castro activistas de otros partidos, como el Liberal, que aducen que votarán por ella, solamente para contribuir a sacar del poder al oficialismo, entre el que hay directivos que aseguran ser el más organizado y tener 1,5 millones de seguidores.

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