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Barcelona, 9 nov (EFE).- El Barcelona no solo consiguió una valiosa victoria en El Sadar (1-2) que le permite afrontar el parón por el Mundial de Qatar 2022 como líder de LaLiga, sino que firmó el mejor arranque tras las primeras catorce jornadas desde la temporada 2013-14.

En aquella ocasión, el Barça entrenado por el argentino Gerardo ‘Tata’ Martino había sumado en catorce partidos 40 puntos, tres más de los que registra actualmente el conjunto de Xavi Hernández (37).

Desde entonces, el club catalán no había superado los 37 puntos en la jornada 14. Se acercó con los 34 que registró, bajo las órdenes de Luis Enrique, en los cursos 2014-15 y 2015-16, así como con los 36 que sumó el conjunto de Ernesto Valverde en la 2017-18.

El balance de los pupilos del técnico egarense en la primera parte de la temporada solo tiene dos lunares: el empate inaugural contra el Rayo Vallecano en el Camp Nou (0-0) y la derrota (3-1) en el clásico disputado en el Santiago Bernabéu.

Dos tropiezos que no empañan un brillante expediente en la Liga, donde ya registra doce victorias. La solidez defensiva -Ter Stegen solo ha encajado cinco goles- y el olfato goleador de Robert Lewandowski, autor de trece de los 33 tantos que ha transformado su equipo, son dos de las claves que explican el excelente inicio de los azulgranas.

A estos dos factores se suman otros nombres propios como la explosión definitiva del lateral multiusos Alejandro Balde, el liderazgo de Pedri en la medular y la recuperación de Frenkie de Jong, clave en El Sadar con la milimétrica asistencia a Raphinha, que anotó con la testa el gol de la victoria en el minuto 85.

En LaLiga, un Barça en construcción ha encontrado su zona de confort. Su casi impoluta trayectoria doméstica contrasta con el naufragio en la Liga de Campeones. En un grupo con dos huesos como el Bayern Múnich y el Inter de Milán, el proyecto de Xavi titubeó ante sus rivales directos, sumó solo 7 puntos y firmó la cara condena que significa jugar la Liga Europa.

Si en catorce jornadas ligueras el equipo azulgrana ha dejado la portería a cero en once partidos, en las seis fechas de la máxima competición europea Ter Stegen encajó, por lo menos, un gol en cada partido. El alemán encaja 0,35 goles por encuentro en España; en la máxima competición europea la media ha sido de dos tantos por duelo.

Más allá de las frías estadísticas, el Barça se ha refugiado en la seguridad que dan las victorias domésticas para crecer como equipo. El ejemplo más claro se vivió al finalizar el duelo contra Osasuna. Los jugadores, traumatizados por los sinsabores europeos, lo celebraron a lo grande en el vestuario.

Después del pinchazo en Vallecas del Real Madrid, su más inmediato perseguidor, los futbolistas estaban con la obligación de no desperdiciar la oportunidad de irse al Mundial con el liderato bajo el brazo. Y lo lograron superando todas las adversidades. El Barça vio como Osasuna se adelantaba en los primeros compases y Lewandowski era expulsado a la media hora de juego por doble amonestación.

El Barça se reveló ante los contratiempos con dos goles en el segundo tiempo, obra de Pedri y Raphinha, dando muestras de un carácter que no había mostrado en los momentos de dudas, como en las derrotas en el Allianz Arena, el Giuseppe Meazza y el Santiago Bernabéu.

Precisamente, ganar a grandes rivales es una de las asignaturas pendientes que el líder de la Liga y uno de los favoritos para levantar la Liga Europa deberá afrontar cuando finalice la Copa del Mundo.

El Manchester United, en los dieciseisavos de final de segunda competición europea, y el Real Madrid, en la pugna por LaLiga, examinarán la solidez del proyecto de Xavi.

De momento, el Barça solo ha presentado su candidatura para el título con un inicio excelente en cuanto a cifras, pero que deberá refrendar en el segundo tramo de la temporada. Hace nueve temporadas el Barça de Gerardo Martino no cumplió con los deberes, pese a su buen inicio, y el Atlético de Madrid le arrebató el título en la última jornada. El equipo de Xavi está avisado.

Víctor Martí

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