Brasilia, 10 nov (EFE).- El exjuez brasileño Sergio Moro, que llevó a prisión a Luiz Inácio Lula da Silva y luego fue ministro del presidente Jair Bolsonaro, se afilió este miércoles a un partido de derecha que le aclamó como virtual candidato presidencial para 2022.

Moro no aclaró sus intenciones, pero al afiliarse al partido derechista Podemos hizo un claro discurso de candidato que salpicó con críticas más o menos directas a Lula y Bolsonaro, que según las encuestas polarizan al electorado, con el líder progresista como claro favorito para volver al poder.

“Hay otros nombres” para construir lo que se denomina “tercera vía”, pero “si fuera necesario que asuma ese proyecto, sepan que estoy a disposición”, declaró ante cientos de asistentes que le saludaron al grito de “Brasil defiende a Moro presidente”.

En ese marco, y en un pronunciamiento de casi una hora, propuso una economía liberal con acento social, “recuperar el combate a la corrupción” que “el actual Gobierno abandonó” y “pensar más en los pobres que en los políticos”.

La afiliación de Moro a Podemos fue casi un mitin de campaña y congregó en Brasilia a cientos de militantes de otras fuerzas conservadoras opuestas a Bolsonaro, que pidieron para las elecciones de 2022 una “tercera vía” frente a la ultraderecha del gobernante y el “izquierdismo” y la “corrupción” del expresidente Lula.

Bajo el lema “Por un Brasil justo para todos”, Podemos presentó a Moro como un posible candidato “contra la corrupción”, liberal en lo económico y ajeno a la “política tradicional”, que puede “pacificar” al país y romper la polarización entre Lula y Bolsonaro.

Moro obtuvo fama de “paladín” de la justicia como juez de la operación Lava Jato, que destapó una vasta trama de corrupción en la estatal Petrobras que desde Brasil se extendía por una decena de países y llevó a la cárcel a Lula y a poderosos empresarios y políticos.

Bolsonaro lo nombró ministro de Justicia cuando se impuso en las elecciones de 2018, en las que Lula no pudo participar por estar en prisión, pero en abril de 2020 Moro renunció al Gobierno y acusó al líder de la ultraderecha de haber abandonado el combate contra la corrupción.

Una vez que se alejó de Bolsonaro su imagen se desdibujó cuando el Supremo estableció que, como juez, dirigió parte de las acciones de los fiscales de la Lava Jato, lo cual está vedado por la ley, y declaró que no había sido “imparcial” en los juicios contra Lula.

Esos procesos, por los que el exmandatario fue condenado a casi 26 años y llegó a pasar 580 días en prisión, fueron luego anulados por un conflicto de competencias, en una tardía decisión de la Corte Suprema adoptada en abril pasado.

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