Roma, 12 oct (EFE).- Los países del G20 acordaron hoy algunas ayudas económicas para paliar la grave crisis que vive Afganistán desde la toma del poder el pasado agosto por los talibanes y encargaron a Naciones Unidas que coordine esta respuesta, para la que se tendrá que implicar irremediablemente a los fundamentalistas.

“Hay una gran disponibilidad a actuar (…) Esto se ha traducido en un mandato de tipo general a Naciones Unidas para coordinar la respuesta”, dijo en rueda de prensa el primer ministro italiano, Mario Draghi.

En el encuentro virtual, convocado por la presidencia de turno italiana del G20, la Comisión Europea ha anunciado ayudas por mil millones de euros y el presidente estadounidense, Joe Biden, prometió aumentar los fondos a los afganos en 300 millones de dólares, dijo Draghi.

Esas ayudas deberán ser coordinadas bajo “el paraguas” de la ONU, que tendrá ahora que establecer una “hoja de ruta para proceder rápidamente” con las inversiones en el país centroasiático.

Los talibanes tomaron el poder de Afganistán el 15 de agosto tras la retirada final de las tropas estadounidenses y desde entonces el país tiene bloqueado el acceso a fondos internacionales, lo que ha agravado la grave crisis que atraviesa.

Además de “inversiones significativas”, el G20 estudió medidas como asegurar el aeropuerto de Kabul, rastrear las migraciones, implicar a los países vecinos y sobre todo impedir su “colapso económico”, especialmente su sistema bancario y de pagos.

Si esto ocurriera, explicó Draghi, se complicaría la puesta en marcha de esta respuesta multilateral para la que, por otro lado, reconoció que será necesario implicar a los fundamentalistas, aunque eso no se traduce necesariamente en su reconocimiento, alegó.

“Por el momento debemos responder a la crisis humanitaria y eso requerirá obviamente contactos con los talibanes, no hay alternativa. Los contactos con los talibanes son indispensables para esta respuesta. Pero esto no significa un reconocimiento”, apuntó.

En definitiva, porque sin el consentimiento del Gobierno talibán la comunidad internacional no podrá ayudar a la población afgana: “Si no nos dejan entrar, no entramos”, dijo.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, país invitado permanente del G20, llamó a trabajar juntos para que los avances logrados en el país en las últimas dos décadas no se pierdan.

“Nuestras prioridades en Afganistán son claras: asegurar la asistencia humanitaria y el respeto a los derechos humanos, especialmente de mujeres y niñas, y avanzar en los esfuerzos de evacuación. Hoy llegará a España un segundo avión con colaboradores afganos. Nadie quedará atrás”, escribió en Twitter.

La crisis afecta ya a al menos 18 millones de personas, la mitad de la población afgana, según datos de Naciones Unidos, y un millón de niños padecen malnutrición aguda y corren el riesgo de morir, según el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF).