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Washington, 21 mar (EFE).- El Gobierno del presidente estadounidense, Joe Biden, presentó este jueves una demanda contra Apple, alegando que el gigante tecnológico ha creado un monopolio en el mercado de los teléfonos inteligentes con su modelo iPhone.

El fiscal general de EE.UU., Merrick Garland, habla durante una conferencia de prensa para anunciar una demanda antimonopolio en contra de Apple en el Departamento de Justicia en Washington. EFE/EPA/MICHAEL REYNOLDS

La demanda, interpuesta en un tribunal federal en Nueva Jersey, representa el primer gran esfuerzo antimonopolio contra Apple por parte de la Administración de Biden.

El fiscal general de EE.UU., Merrick Garland, habla durante una conferencia de prensa para anunciar una demanda antimonopolio en contra de Apple en el Departamento de Justicia en Washington. EFE/EPA/MICHAEL REYNOLDS

“Los consumidores no deberían tener que pagar precios más altos porque las empresas violan las leyes antimonopolio”, afirmó el fiscal general, Merrick Garland, en un comunicado.

“Si esto no cambia, Apple seguirá fortaleciendo su monopolio en los teléfonos inteligentes”, añadió.

En la demanda, interpuesta por el Departamento de Justicia y 16 fiscales generales de los estados, se acusa a Apple de haber restringido el acceso a la tecnología que usa para los iPhone de manera que aumentan los costes para los consumidores y se impide a potenciales rivales lanzar otros teléfonos inteligentes.

El Departamento de Justicia afirma que Apple ha usado su control sobre el iPhone para “participar en un tipo de conducta ilegal, de manera amplia y sostenida”.

Entre otras cosas, la demanda alega que Apple impide el desarrollo exitoso de las llamadas “súper aplicaciones” que permitirían a los consumidores cambiar de manera más fácil de teléfono inteligente.

También se acusa a Apple de bloquear el desarrollo de aplicaciones de ‘streaming’ que permitirían a los usuarios disfrutar de vídeo de alta calidad sin tener que pagar por más espacio en la nube o ‘hardware’ para que el teléfono pueda soportarlo.

El caso se dirige específicamente contra la fortaleza digital que ha creado Apple no solo con iPhone, sino también con otros productos como iPad, Mac y Apple Watch para que los consumidores tengan que depender de esos dispositivos y no puedan combinarlos con otros productos de otras compañías.

Apple, con sede en Cupertino (California), negó las acusaciones y acusó al Gobierno estadounidense de haberse extralimitado en sus acusaciones, según un comunicado recogido por medios locales.

“Esta demanda amenaza lo que somos y los principios que diferencian a los productos de Apple en mercados intensamente competitivos”, se defendió Apple, quien aseguró que si la demanda prospera se sentará “un peligroso precedente”, dando poder al Gobierno para intervenir en el diseño de tecnología.

Con esta demanda, Apple se une a la lista de gigantes tecnológicos contra los que ha emprendido una ofensiva el Gobierno de Biden.

El Departamento de Justicia ya demandó a Google por monopolizar los servicios de publicidad digital y la Comisión Federal de Comercio tiene un caso antimonopolio pendiente contra la matriz de Facebook, Meta, y otro contra Amazon.

Apple es una de las empresas más poderosas del mundo con unos ingresos anuales de casi 400.000 millones de dólares y, hasta hace poco, un valor de mercado de más de tres billones de dólares.

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