Santiago de Chile, 11 nov (EFE).- El Gobierno de Chile encabezó este jueves un acto de destrucción de armamento por el que dejó inutilizables unas 13.600 armas de fuego que estaban bajo custodia de las fuerzas de seguridad tras haber sido incautadas en operativos o entregadas de forma voluntaria por la ciudadanía.

Fotografía hoy de armas listas para ser destruidas, en Santiago (Chile). EFE/Alberto Valdés

Esta operación, que se realiza anualmente, tiene como objetivo “disminuir la circulación de armas en manos de delincuentes” y colaborar con la seguridad de la ciudadanía, explicó el presidente del país, Sebastián Piñera.

Militares inutilizan hoy armas para su posterior destrucción, en Santiago (Chile). EFE/Alberto Valdés

“La lucha contra el crimen organizado, la delincuencia, la violencia, el narcotráfico y el terrorismo ha existido siempre y debemos usar todos los instrumentos del Estado para frenarlo”, agregó.

Pistolas, escopetas, revólveres y fusiles, entre otras armas, fueron sacadas de circulación de forma definitiva o bien por orden de la Justicia o bien por entrega voluntaria para ser sometidas a un proceso de dos etapas.

Primero su inutilización, cortando los cañones de las armas largas o comprimiendo los cajones de las armas cortas, y posteriormente su destrucción, sometiéndolas a la presión de una prensa hidráulica para posteriormente ser fundidas.

El mandatario aprovechó el evento para hacer un llamado a la Fiscalía, a los jueces y a la Policía a “extremar” sus esfuerzos en el combate a la criminalidad, en un momento en el que el sur de país vive una escalada de violencia por un enquistado conflicto entre indígenas mapuches y grandes empresas forestales.

Asimismo, Piñera instó al Parlamento a aprobar una polémica agenda de leyes que “tiene como objetivo, mejorar el sistema de Inteligencia (…) combatir el narcotráfico, el terrorismo y el crimen organizado”.

“Debemos trabajar unidos para asegurarles a nuestros compatriotas una vida con paz y tranquilidad”, sostuvo.

Gracias a este procedimiento que se realiza desde 1990 de forma casi ininterrumpida, se han destruido más de 185.000 armas según cifras oficiales.

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