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Getafe (Madrid), 17 mar (EFE).- A nueve partidos para el final, el Getafe, tras su victoria ante el Girona (1-0), confirmó virtualmente su permanencia en Primera División gracias al trabajo de su entrenador, José Bordalás, que ajeno a los sobresaltos que ha sufrido su club durante el curso, ha devuelto la felicidad al Coliseum por primera vez en las últimas dos temporadas.

El Getafe ya no va a sufrir. No mirará al abismo de la Segunda División desde la orilla. No repetirá la angustia del curso pasado, cuando se salvó de milagro en la última jornada en un choque agónico en Valladolid; ni la de hace dos campañas, cuando vivió en el alambre casi hasta el final por culpa de un inicio nefasto en el que sólo consiguió un punto de los primeros 24 posibles.

Bordalás ha devuelto la tranquilidad deportiva al Getafe, que por fin podrá disfrutar del último tramo de la Liga tras el sufrimiento de los últimos tiempos. Su aparición sorprendente y arriesgada al final de la temporada pasada para sustituir al destituido Quique Sánchez Flores, ha dado sus frutos. A falta de siete jornadas, agarró a un equipo comatoso, penúltimo en la tabla, y lo salvó.

Pocos esperaban el regreso de Bordalás, con ofertas de clubes más golosos que el Getafe. Muchos dijeron que se metía en un lío con mucho que perder y poco que ganar. Pero el técnico alicantino decidió acudir a la llamada de socorro del club de sus amores y ahora ha construido un equipo que ha pasado de ser de ser uno de los más vulnerables de Primera División a uno de los más respetados.

Con 38 puntos, en una temporada en la que la salvación estará más barata que en anteriores, ya tiene una renta de 16 unidades sobre el Cádiz, último equipo que perdería en estos momentos la categoría. Esa distancia, hace no mucho tiempo, era inimaginable en un club que no ha podido satisfacer todas las peticiones de su entrenador.

Lesiones inoportunas y dos mercados perjudiciales

La realidad es que Bordalás ha tenido que hacer frente a varios sobresaltos, casi todos relacionados con la planificación de una plantilla que ha sufrido varias salidas y lesiones inoportunas con las que ha tenido que lidiar el entrenador del Getafe. La lista de infortunios ya comenzó a final de la temporada pasada, cuando su hombre franquicia, Enes Ünal, se rompió el ligamento cruzado de su rodilla derecha en la antepenúltima jornada.

Ünal tardó siete meses en recuperarse y, cuando Bordalás comenzó a disfrutar de su puesta en marcha, fue cedido al Bournemouth por un millón de euros hasta final de curso con una opción con una obligación de compra de 16,5 millones de euros. El Getafe necesitaba ingresos y la lesión que impidió su venta en verano no pudo con su salida en invierno. Casi lo mismo ocurrió con Arambarri, que superó una grave lesión para entrar en otra cuando ya estaba recuperado.

Y si Bordalás se quedó cojo de atacantes con la salida del turco, la lesión de su otra estrella, Borja Mayoral, terminó de rematar la faena de los infortunios del Getafe. Este contratiempo es más reciente pero igual de doloroso. El delantero azulón, autor de 15 tantos esta temporada, se rompió el menisco de su rodilla izquierda hace tres jornadas y ya no podrá volver a jugar. Bordalás tendrá sólo dos delanteros hasta el final de la Liga: Jaime Mata y Latasa.

En los dos mercados, tanto el de invierno como el de verano, el Getafe también sufrió. En el más reciente de los dos, se quedó, aparte de sin Enes Ünal, sin Stefan Mitrovic, vendido al Gent, sin un mito como Damián Suárez, que se marchó al Botafogo, y sin Anthony “el Choco” Lozano, ahora en el Almería. Por contra, llegaron Yellu Santiago e Ilaix Moriba, que aún tardó casi un mes en incorporarse por la Copa África. Se fueron cuatro y entraron dos.

Y en el mercado de verano, Ángel Torres fichó para Bordalás a, precisamente, el “Choco” Lozano, que ha sido intrascendente hasta su salida; a Sergi Altimira, que por sorpresa fue vendido al Betis después de firmar una gran pretemporada; y a Fuzato, Diego Rico, Carmona, Greenwood y Óscar, todos cedidos.

El resto de operaciones fueron salidas (Amavi, Villar, Casilla, Sabit, Poveda, Jonathan Silva, Jankto, Harper, Diego Conde, Cabaco y Seoane) y compras de cedidos que ya estaban en plantilla. Torres puso dinero para quedarse con Alderete, Gastón y Portu (vendido después al Girona). Al final, ingresó 23,5 millones de euros y gastó 11.

Posible futuro inestable con la plantilla

El saldo económico ha sido positivo para el Getafe, pero Bordalás, ajeno a los números, se ha tenido que reinventar para sobrevivir con tantas entradas y salidas, algunas inoportunas. Ya después de ganar al Girona, tras expresar su felicidad por acariciar la permanencia, fue claro: “Hay que poner en valor lo que están haciendo los jugadores pese a los contratiempos de la temporada”, dijo.

Ahora, ya sabe que la siguiente no será fácil. Ángel Torres anunció antes del choque ante el Girona, que Maksimovic, un pilar del Getafe en el último lustro, no seguirá la próxima temporada. No renovará, quiere irse para jugar en algún equipo serbio o que esté más cercano a su país. Y la continuidad de Jaime Mata también está en el aire, tal y como reconoció el presidente.

Seguramente, salvo sorpresa mayúscula, Greenwood no se quedará otro año más. El United lo quiere vender al mejor postor y otro año cedido parece una quimera. Y algún otro jugador clave podría salir para hacer caja. Puede ser el caso de Alderete, Gastón o Mayoral, todos con buen caché. “Antes de comprar hay que vender”, reconoció Torres.

Bordalás, por tanto, se enfrentaría a un nuevo milagro. Sería el quinto: primero, ascendió al Getafe a Primera División; después, acabó quinto y lo clasificó para la Liga Europa; luego, tras su salida al Valencia, volvió para rescatar al Getafe de un descenso seguro; y esta temporada, ha logrado una salvación holgada pese a los sobresaltos del mercado.

El próximo llegará la próxima temporada. Si no hay sorpresas, Bordalás tendrá que manejar una plantilla con muchas caras nuevas, con bajas importantes y con cambios de última hora, incluso con el curso ya iniciado. Aunque Europa aún es un sueño (lejano), el Getafe ya empieza a planificar su futuro. En él, seguramente, estará el ‘hombre milagro’ del club, José Bordalás, que, ajeno a los sobresaltos, siempre mantiene el nivel.

Juan José Lahuerta

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