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Madrid, 3 mar (EFE).- El gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE) trata de digerir una de las semanas más duras de su historia reciente por su pulso con un exministro por el llamado caso Koldo, una presunta trama de corrupción que apunta ahora a la presidenta del Congreso, de quien la oposición conservadora pide la dimisión.

MADRID.- Koldo García, exasesor del exministro socialista José Luis Ábalos, a la salida de la Audiencia Nacional. EFE/Sergio Pérez

La semana empezó con la atención puesta en un nombre propio, el del exministro socialista José Luis Ábalos, y acaba con el foco sobre la expresidenta de Baleares y actual presidenta del Congreso, Francina Armengol.

MADRID.- La presidenta del Congreso, Francina Armengol. EFE/Fernando Villar

Los tribunales españoles están investigando una presunta trama de corrupción, en la que se habrían pagado comisiones para conseguir adjudicaciones públicas para la venta de mascarillas durante la pandemia.

Entre los investigados no figura el exministro Ábalos, pero se ha visto salpicado al salir a luz el nombre de Koldo García, exasesor y mano derecha del exministro.

El lunes la Ejecutiva Federal del PSOE tomó una decisión sin precedentes al darle a Ábalos un plazo de 24 horas para que entregara su acta de diputado en el Congreso por considerar que tiene “responsabilidad política” en el caso en el que está siendo investigado su exasesor Koldo García.

La exigencia llegó después de varios llamamientos infructuosos para que Ábalos tomara la decisión por sí mismo, incluyendo una indirecta en público del presidente del Gobierno español y líder del PSOE, Pedro Sánchez.

El exministro y exsecretario de Organización del PSOE llegó hasta el final con su desafío al partido, y al propio Sánchez, al desoír el ultimátum de la Ejecutiva Federal y anunciar el martes que mantenía su acta de diputado pero dentro del Grupo Mixto.

El anuncio tuvo lugar en una comparecencia ante los medios en la sala de prensa del Congreso, solo y sin preguntas, en la que defendió su inocencia y cargó contra su propio partido.

Inmediatamente, el PSOE informó de la apertura de un expediente contra Ábalos y de su suspensión cautelar de militancia, con la posibilidad de llegar a expulsarlo del partido.

La conmoción y el desconcierto se apoderaron de los socialistas, muy afectados al contemplar cómo se habían precipitado los acontecimientos con Ábalos, hasta hace poco mano derecha de Sánchez y una de las personas que lo ayudaron a resurgir de sus cenizas tras la defenestración que sufrió por parte del PSOE en 2016.

Es evidente que el caso Koldo agita al PSOE en un momento delicado para el partido, que aún está tratando de recuperarse de la debacle de las elecciones regionales gallegas del 18 de febrero.

Pero, además, este caso lo está aprovechando el PP para redoblar la presión sobre el Gobierno de Sánchez en una legislatura ya de por sí complicada, con los apoyos parlamentarios muy justos y las negociaciones con los independentista de Cataluña (nordeste de España) aún en marcha para la aprobación definitiva de la ley de amnistía en el Congreso.

El líder del principal partido de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, aseguró que Sánchez conocía lo que estaba ocurriendo con el caso Koldo y lo tapó, y denunció que el cerco sobre el presidente del Gobierno está cada vez más próximo, al haber varios ministerios y dos gobiernos autonómicos socialistas relacionados en su momento con la compra de mascarillas a la trama, los de Canarias y Baleares.

A lo largo de la semana, el PP pasó de hablar del ‘caso Ábalos’ a centrar sus ataques en la expresidenta balear y actual presidenta del Congreso, Francina Armengol, a la que piden su dimisión al considerar que su Govern fue conocedor y colaborador activo de una presunta estafa en la compra de mascarillas.

En el PSOE insisten en que Ábalos no está investigado y en que Armengol actuó siguiendo el procedimiento, mientras piden dar tiempo a la investigación judicial en curso y cuestionan el PP por su papel en la trama después de que apareciera el nombre del portavoz popular en el Congreso, Miguel Tellado, en el auto del juez.

Además, Sánchez en concreto sacó pecho de la contundencia de su partido contra la corrupción, en contraste con la actitud que denuncia que tuvo el PP.

A la espera de conocer su recorrido judicial, lo cierto es que por el momento esta trama sacudió al PSOE y se convirtió en un tema central del debate político, por delante incluso de la ley de amnistía. EFE

Sol Carreras

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