Sídney (Australia), 27 sep (EFE).- El primer ministro de Australia, Scott Morrison, puso este lunes en duda su participación en la cumbre del clima de la ONU (COP26), que se celebrará en la ciudad escocesa de Glasgow el próximo noviembre, debido a la cuarentena que tendría que hacer a la vuelta a su país.
“No he tomado la decisión final (…) es otro viaje al extranjero… y ya he pasado mucho tiempo en cuarentena”, dijo al diario West Australian Morrison, al referirse a los 14 días de aislamiento obligatorio en Australia para los viajeros internacionales por la pandemia.
El Gobierno de coalición de Morrison, quien acaba de retornar de una gira por Estados Unidos, está dividido por la negativa del ala más conservadora a adoptar un compromiso de emisiones neutras por considerar que afecta a los sectores mineros y agrícolas.
La ministra de Exteriores, Marise Payne, aseguró a la cadena pública ABC que en cualquier caso “Australia tendrá una representación de relevancia en esa cumbre”, al subrayar que el compromiso climático de su país, que es uno de los mayores contaminantes del planeta si se tienen en cuenta sus exportaciones de combustibles fósiles, es “muy claro”.
La duda sobre la participación de Morrison en la COP26, cumbre que fijará los estándares de emisiones en el planeta y que es considerada una de las más importantes de los últimos tiempos, se da en medio de un intenso debate en Australia en torno a la falta de claridad de su política climática.
Morrison ha asegurado en varias ocasiones que cumplirá con la meta de reducción del 26-28 por ciento de las emisiones contaminantes para el 2030, respecto a los niveles de 2005, así como su intención de alcanzar las emisiones neutras lo más pronto posible con el 2050 como referencia, aunque sin comprometerse a ello.
El ejecutivo de Morrison, que se ha visto presionado por Estados Unidos y Reino Unido para que se comprometa más en la lucha contra el cambio climático, teme también que su país pierda acceso al sistema financiero si los inversores perciben una falta de claridad en la transición a las energías limpias.
“Australia tiene mucho en juego. No podemos correr el riesgo de que los mercados asuman falsamente que no estamos haciendo la transición en sintonía con el resto del mundo”, remarcó el ministro del Tesoro de Australia, Josh Frydenberg, en un discurso el viernes ante empresarios en Melbourne.
Actualmente, Morrison negocia con el Partido Nacional un objetivo de emisiones netas cero, aunque el punto de fricción sigue siendo el carbón, la estrella exportadora de la economía australiana y que es la matriz de la generación eléctrica en el país.
“Actualmente tenemos récords de venta y de precios y vemos que Inglaterra está reabriendo sus estaciones eléctricas generadas por carbón porque no pueden mantener las luces encendidas”, dijo el viceprimer ministro australiano y líder del Partido Nacional, Barnaby Joyce, el domingo a la cadena pública ABC.