Lima, 24 sep (EFE).- El quechua, el segundo idioma más hablado en Perú, vive un renovado protagonismo en los medios de comunicación y la política, especialmente desde que el gobierno del izquierdista Pedro Castillo lo activó como herramienta para subrayar las diferencias que subsisten en el país andino.
En Perú, un 13 % de su población, más de 3,8 millones de personas, tiene al quechua como lengua materna, un idioma que se hablaba ya cientos de años antes del imperio incaico y de la llegada del español en el siglo XVI.
Según la constitución vigente, el quechua y el aimara son lenguas oficiales del Perú “allí donde predominen”.
“El quechua en el Perú lo hablan unos cuatro millones, tranquilamente son tres millones solamente (que hablan) el quechua del sur, que curiosamente son los que votan por la izquierda”, comentó a Efe el lingüista especializado en lenguas quechuas, Carlos Molina Vital.
El quechua tiene una serie de variaciones de acuerdo con las regiones en las que se habla, pero el más numeroso es el que predomina en las sureñas regiones peruanas de Cusco, Puno y Ayacucho.
“Este bloque quechua sureño ha votado por (el expresidente Ollanta) Humala, ha votado por (Pedro) Castillo, hay una continuidad cultural ahí claramente”, anotó Molina para confirmar la identificación con las tendencias políticas de izquierda.
HABLAR A SUS VOTANTES
Con Castillo en la Presidencia, es su primer ministro, Guido Bellido, natural de Cusco, quien ha tomado el protagonismo en el Ejecutivo y no ha dudado en usar el quechua como herramienta política.
En su primera presentación ante el Congreso, Bellido saludó en quechua, y eso generó el rechazo de los legisladores conservadores y de derecha que le exigieron a gritos que hablara en español.
“No soy fan de Bellido, pero al menos lo que está tratando de hacer es poner en el primer plano algo que siempre se ha considerado imposible de ver: a un indio con poder hablando en quechua”, expresó Molina.
Actualmente, debido a la migración forzosa por el terrorismo, primero, y por la búsqueda de mejores oportunidades de vida, después, es Lima la ciudad que tiene a la mayor población quechuablante del país, con cerca de medio millón de personas.
Uno de los asentamientos de migrantes más numeroso en Lima es precisamente Manchay, que en quechua significa miedo, “el tiempo del miedo, que es como los quechuablantes se refieren a la época del terrorismo”, indicó el instructor de quechua en la universidad de Illinois.
REPRESIÓN AL QUECHUA
El traslado a Lima o a cualquier centro urbano de la costa significó mantener al idioma quechua oculto, detrás de las paredes del hogar, pues el mundo oficial estaba y aún está, escrito y hablado en castellano.
La razón por la cual el idioma sufrió un retroceso en el territorio costeño, hoy abrumadoramente hispanohablante, se remonta a la conquista, pues “cuando los españoles llegaron la destrucción de la población indígena fue mayor en la costa por las enfermedades y la migración forzada” para trabajar en las minas de la sierra, recordó Molina.
“Se ha silenciado a esa población desde siempre, desde que comenzó la colonia, a pesar de que hasta los años 40 (del siglo XX), eran probablemente el 70 % de la población la que hablaba una variedad del quechua”, afirmó.
Desde entonces, el quechua fue asociado con la pobreza, con la ignorancia o con lo folclórico, agregó el lingüista.
RECUPERACIÓN DE LA LENGUA
Distintos gobiernos, desde el último régimen militar nacionalista de los años 70, han trabajado iniciativas para dar realce al quechua como idioma oficial, junto al aimara, dentro de un abanico de más de 40 lenguas originarias.
Una de las iniciativas más celebradas fue el lanzamiento del primer noticiero a nivel nacional en quechua Ñuqanchik (nosotros), hace seis años, que dio paso a una serie de producciones en esta lengua nativa en la música y el cine.
“Lo que hemos visto es que, desde el punto de vista reivindicativo, tuvo un gran impacto”, declaró a Efe uno de los conductores de Ñuqanchik, Clodomiro Landeo.
El comunicador agregó que el programa del canal estatal TVPerú ha mostrado “por qué no hay que sentirse discriminado o marginado por ejercer un derecho, el derecho a expresarse en nuestra propia lengua”.
En opinión de Landeo, el hecho de que el primer ministro se exprese en quechua significa que “está diciendo yo soy distinto, yo soy quechua y estoy en el poder”, pero aún “no es sistemático, no responde a un plan o de una propuesta”.
CONSENSO Y CONFRONTACIÓN
El también traductor de quechua destacó que el Perú está viviendo “un cambio que todavía no se entiende muy bien, pero es muy grande” porque “el Perú multicultural se dibuja con toda nitidez”.
Los cambios a nivel social y cultural, respecto al uso del idioma nativo, van a servir “para encontrar espacios de consenso, pero también para marcar diferencias y para confrontarnos políticamente”, anotó.
Landeo subrayó que la mayor presencia del quechua, en medios de comunicación e incluso en clubes de conversación online, no busca una aceptación de los hispanohablantes, sino un abandono de los prejuicios para sus propios hablantes.
“Yo aspiro a que el Perú sea un país bilingüe, en castellano y una lengua tradicional como base”, expresó el comunicador intercultural.
Mónica Martínez