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Washington, 6 ene (EFE).- El republicano Kevin McCarthy estaba llamado a convertirse fácilmente en el próximo presidente del Congreso de EE.UU., pero el viraje a la extrema derecha de sectores de su partido, alentado por el expresidente Donald Trump y cuya culminación fue el asalto al Capitolio de hace dos años, le ha puesto las cosas difíciles.

El líder republicano de la Cámara, Kevin McCarthy (C), habla con los miembros de los medios de comunicación después de salir de la cámara de la Cámara luego de ser elegido para ser el próximo Presidente de la Cámara. EFE/EPA/MICHAEL REYNOLDS

McCarthy ha fracasado en más de una decena de ocasiones en su intento de lograr los votos necesarios en la Cámara Baja (al menos 218) para presidirla, en una situación inédita desde hace un siglo, pese a la victoria de los republicanos en las elecciones de medio mandato de noviembre pasado.

El motivo: la rebelión de veinte ultras de su partido, agrupados bajo el llamado Freedom Caucus, que han presentado candidatos alternativos a la Presidencia de la cámara y que le critican a McCarthy que no haya negociado con ellos una reforma del reglamento de los debates ni los nombres para liderar los comités del Congreso en la nueva legislatura, entre otros asuntos.

McCarthy fue uno de los primeros dirigentes del partido en manifestar su apoyo a Trump tras el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021 por parte de una turba de seguidores del exmandatario y que fue instigado por él mismo, pero este gesto no parece haber convencido a los radicales republicanos, vinculados con el “trumpismo”.

Ni siquiera ha servido el llamamiento que el propio Trump hizo este miércoles a sus partidarios para lograr un consenso y que apoyaran al legislador por California.

“Ahora es el momento de que todos nuestros grandes miembros republicanos de la cámara voten por Kevin, cierren el trato y tomen la victoria”, apuntó en un mensaje en su red social, Truth Social.

“Republicanos, no conviertan un gran triunfo en una derrota gigante y vergonzosa”, añadió Trump, que ha anunciado que se postulará a la nominación de su partido el año próximo a las elecciones presidenciales.

Ni siquiera está claro el poder de influencia que pueda tener Trump en los fieles a MAGA (Make America Great Again, el lema que el expresidente utilizó en su primera campaña electoral), como se conoce la “doctrina” del exmandatario, cuyo apoyo a determinados aspirantes en los comicios de noviembre pasado resultó en algunos casos desastrosos en lo que se refiere a los resultados.

Hace hoy dos años, decenas de republicanos en la Cámara Baja rechazaron refrendar la victoria de Joe Biden en las elecciones presidenciales de 2020, alentados por las acusaciones sin pruebas de Trump de que los demócratas habían llevado a cabo un fraude electoral.

Dichas acusaciones fueron el pretexto que los seguidores del exmandatario emplearon para irrumpir en el Capitolio e interrumpir ese proceso de ratificación.

Sin embargo, dos años después y ahora que tienen la mayoría en la Cámara Baja, han sido incapaces de nombrar por el momento a McCarthy, el aspirante favorito del aparato del partido para dirigir este hemiciclo.

Hacía exactamente un siglo que un “speaker”, como se conoce al presidente de la Cámara de Representantes, no era elegido en la primera votación.

Las diferencias entre los partidarios de McCarthy -agrupados bajo la etiqueta “Only Kevin” (Solo Kevin)- y sus detractores -“Never Kevin” (Kevin jamás)” – refleja las rencillas internas en las que está sumido el partido.

Aun así, McCarthy nunca ha sido una figura de pleno consenso: En 2015, con los republicanos liderando la Cámara, renunció por sorpresa a posicionarse en la cima de su partido en el Congreso por falta de apoyos internos suficientes.

Nacido en California hace 57 años, McCarthy aspira a liderar la Cámara Baja tras haber ejercido aquí como líder de la minoría republicana desde 2019. Desde 2014 y hasta entonces, con los republicanos dirigiendo la cámara y John Boehner y Paul Ryan como “speakers”, ocupó el cargo de “número dos de esta cámara.

En agosto de 2014 cuando ocupó ese puesto hizo historia al alzarse con apenas poco más de siete años y medio en activo dentro de los pasillos del Capitolio.

Cuando se postuló en noviembre como aspirante a la Presidencia de la Cámara de Representantes, McCarthy prometió que afrontaría cada día con un único objetivo, el de abordar las necesidades de sus conciudadanos.

Pero en este tiempo el representante por California, casado desde 1992 y padre de dos hijos, ha dejado claro ya que no planea acercar posturas con el bando demócrata en caso de ser elegido.

Los republicanos anticiparon tras lograr el control de ese hemiciclo en las legislativas de noviembre que en cuanto asumieran la mayoría pretendían investigar la “politización” del FBI, las razones que llevaron a registrar la mansión del expresidente Donald Trump (2017-2021) en agosto o los supuestos negocios de la familia Biden con adversarios del país, aprovechando sus lazos políticos.

En esa misma línea prevén no dar continuidad al comité legislativo que investigó el ataque del 6 de enero de 2021 al Capitolio estadounidense mientras se certificaba la victoria electoral de Biden.

En su web se congratula de haber centrado su labor en el Congreso en la lucha por la libertad individual, un gobierno eficiente y efectivo, “mercados libres” y una sociedad civil “vibrante”.

Esa misma página recuerda que McCarthy, nieto de un ganadero e hijo de un bombero, creció en una familia de clase trabajadora y está comprometido a impulsar el sueño estadounidense para todos los ciudadanos. De su álbum genealógico destacan también sus orígenes italianos e irlandeses, y ser el primer republicano de su familia.

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