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LONDRES, 12 MAYO.- Durante la reciente visita del duque de Sussex a Londres, el rey Carlos III autorizó a su hijo menor, Enrique, a utilizar una residencia oficial de la familia real británica. Sin embargo, Enrique decidió hospedarse en un hotel, según reporta ‘The Sunday Times’. Esta decisión llega tras la renuncia de Enrique a sus funciones reales y su traslado a Estados Unidos en 2020.

La estancia de Enrique en Londres, que coincidió con el décimo aniversario de los Juegos Invictus, ha estado rodeada de especulaciones debido a que no se produjo ningún encuentro entre él y el rey, quien actualmente está en tratamiento por un cáncer no especificado. Asimismo, el duque no se reunió con otros miembros de la familia real, incluyendo al príncipe Guillermo y la princesa Catalina, ambos en tratamiento de quimioterapia.

Amigos cercanos al rey sugieren que hospedarse en una residencia real habría facilitado un posible encuentro entre padre e hijo. A pesar de la autorización para utilizar las propiedades reales, la falta de una reunión ha generado diversas interpretaciones sobre las relaciones dentro de la familia real.

Según ‘The Sunday Times’, fuentes cercanas a Enrique afirman que él intentó organizar un encuentro con su padre con antelación, mientras que allegados al monarca contradicen esta versión, indicando que no hubo tal solicitud. Este contraste de narrativas subraya las complicadas dinámicas en la familia real británica, especialmente en un momento tan crítico debido a la salud del rey Carlos III.

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