Bangkok, 14 nov (EFE).- La precampaña electoral en Filipinas se ha convertido en una enrevesada telenovela, con dos poderosas y polémicas dinastías- los Duterte y los Marcos- uniendo fuerzas para controlar el país en una carrera por el poder que podría enfrentar por el mismo puesto a un padre, el actual presidente, y a su hija.

EFE/EPA/ROLEX DELA PENA

A la espera de que concluya el lunes el proceso de registro de candidatos para los comicios de mayo de 2022, este fin de semana una serie de anuncios han elevado la tensión en el panorama político de Filipinas y han dejado a un país acostumbrado al drama en estado de shock, a la espera de nuevos movimientos.

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Los protagonistas de este folletín político son el actual presidente, Rodrigo Duterte, su hija y actual alcaldesa de Davao, Sara Duterte, y Ferdinand “Bongbong” Marcos, hijo del depuesto dictador Ferdinand Marcos.

El país del Sudeste Asiático con más de cien millones de habitantes se sumergió el pasado octubre en una larga campaña electoral para elegir en 2020 al sustituto del actual presidente- que por ley no puede repetir su mandato de seis años- y a un nuevo vicepresidente.

En Filipinas los puestos de presidente y vicepresidente se eligen de manera directa y por separado, no tienen por qué ser del mismo partido político.

CANDIDATURA DE SARA DUTERTE

Tras semanas de especulaciones, la hija del presidente, Sara Duterte, de 43 años, registró este sábado su candidatura para la vicepresidencia para las elecciones de mayo con el partido cristiano musulmán democrático LAKAS CMD.

Aunque todo indicaba que la alcaldesa de la tercera ciudad del país daría el salto a la política nacional, las quinielas la colocaban como candidata para sustituir a su padre en la presidencia, la opción favorita de todas las encuestas.

Tras el esperado anuncio de Sara, la otra dinastía política en la carrera electoral movió ficha.

El Parido Federal (PFP), que lleva como cabeza de lista para la presidencia a Ferdinand “Bongbong” Marcos, de 64 años e hijo del dictador Ferdinand Marcos, desveló su intención de adoptar a Sara Duterte para una candidatura conjunta, en la que ella iría como vicepresidenta.

Si finalmente, los hijos de Duterte y Marcos deciden optar por este tándem son muchas las probabilidades de que las dos dinastías se ha hagan con el poder total de Filipinas.

DUTERTE CONTRA SU HIJA

Pero otro anuncio desbarató las quinielas. El actual presidente, de 76 años, podría presentarse a la vicepresidencia por su partido PDP-Laban y competir con su hija para el puesto, según desveló a la prensa este sábado el portavoz presidencial, Martin Andanar.

El pasado octubre, Duterte aseguró que no se presentaría como candidato a la vicepresidencia, a pesar de haberlo anunciado antes, y que abandonaría la política una vez concluya su mandato como presidente, que la Constitución le prohíbe revalidar.

En una entrevista en YouTube con el blogero Banat By, el presidente dijo este domingo que anunciará en las próximas horas si se presenta finalmente y que si lo hace será para demostrar el malestar por la candidatura de su hija.

“Me pregunto por qué si es ella es la número uno en las encuestas (como candidata la presidencia), accede a presentarse como vicepresidenta”, apuntó Duterte, que reconoció que no había hablado con Sara.

Los anuncios y los desmentidos sobre las candidaturas del presidente y su hija han sido una constante en la política filipina durante los últimos meses y habrá que esperar a que termine el plazo del registro de candidatos para saber qué pasará finalmente y qué hay detrás de esta bizarra estrategia.

Algunos analistas señalan que las dos familias están todavía negociando un acuerdo de legislatura compartida en el que Sara Duterte y “Bongbong” Marcos ocuparían el puesto de presidente tres años cada uno.

Otra factor a tener en cuenta es que el primogénito del dictador Marcos se enfrenta a varias reclamaciones ante la Comisión Electoral por haber sido condenado hace años por fraude fiscal, algo que, según la ley aprobada paradójicamente por su padre, inhabilita a los candidatos.

Si finalmente el órgano controlado por el propio Duterte descalifica a “Bongbong” para la carrera a la presidencia, su hija Sara podría optar automáticamente a ser la número uno como parte de la candidatura conjunta y el actual presidente luchar por asegurarse el número dos, lo que explicaría su decisión de presentarse.

Además del hijo del dictador fallecido en 1989, entre los candidatos a sustituir a Duterte en la presidencia se encuentran la actual vicepresidenta Leni Robredo y la leyenda del boxeo Manny Pacquiao.

DINASTÍAS SANGRIENTAS

La guerra contra las drogas, que ha dejado miles de muertos y que investiga la Corte Penal Internacional, es el legado más sangriento de la presidencia de Duterte, que desde que llegó al poder en junio de 2016 ha conseguido mantener unos altos niveles de popularidad.

Por su parte, una potente campaña de revisionismo histórico permite a Ferdinand “Bongbong” Marcos soñar con recuperar la presidencia perdida por su padre en 1986, que dejó atras miles de muertos, presos y torturados además de una fortuna ilícita amasada por la familia Marcos de entre 5.000 y 10.000 millones de dólares, según cifras oficiales.

Ramón Abarca

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