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Alicia G. Arribas.

La actriz Malena Alterio posa con el Goya a ´Mejor actriz protagonista´ por su trabajo en ´Que nadie duerma´ durante la ceremonia de entrega de la 38 edición de los Premios Goya celebrada este sábado en Valladolid. EFE/Mariscal.

Valladolid, 11 feb (EFE).- Fue la noche de ‘La sociedad de la nieve’, pero los Goya de Valladolid se recordarán también por el rotundo apoyo a las víctimas de abusos sexuales y de poder y por el reproche que los ‘señoritos subvencionados del cine’ lanzaron contra el vicepresidente de Castilla y León, Juan García-Gallardo.

Los presentadores Javier Ambrossi y Javier Calvo posan con (i-d) las actrices Cecilia Roth, Antonia San Juan, Marisa Paredes, Penélope Cruz y el director Pedro Almodóvar, durante la ceremonia de entrega de la 38 edición de los Premios Goya celebrada este sábado en Valladolid. EFE/Chema Moya

El más famoso de los ‘señoritos’, Pedro Almodóvar, hizo una ‘paradiña’ antes de leer el nombre de la mejor película, el gran momento de la noche, para decir al político -que se encontraba entre el público- que los cineastas devuelven “con creces al Estado” las subvenciones.

Desde el comienzo de la gala, Ana Belén y los Javis se posicionaron rotundamente junto a las víctimas de violencia sexual, “Aquí en el cine, también se acabó”, decía la actriz y cantante.

Y lo repitieron con música Niña Pastori, María José Llergó e India Martínez, en una emocionante interpretación de la canción de María Jiménez, ya convertida en himno.

Había que condenar los abusos y la violencia sexual pero también destacar la necesidad de “revisar de manera profunda las estructuras que lo permiten”, dijo la presentadora de la gala.

Ese fue un ‘leitmotiv’ de la noche, que subrayaron desde el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a los actores, actrices, productores y demás familia del cine que pasaron por la alfombra roja.

Hubo momentos para solidarizarse con los agricultores españoles y para protestar por la guerra

Rigoberta Bandini, que se llevó el Goya a mejor canción por ‘Te estoy amando locamente’, fue la primera en dedicar el premio a sus amigas “bolleras y maricones”, que tuvieron que esconder su manera de ser para poder “encajar”. Y Alba Flores, la primera en pedir paz para Palestina.

Era la primera vez en la historia que más de la mitad de las nominaciones (61 %) incluían mujeres, pero la realidad seguía siendo tozuda en esta 38 edición: de 29 premios otorgados, incluidos el Goya Internacional, 14 fueron mujeres. No llegó al 50 %.

Uno tras otro, fueron cayendo los Goyas para ‘La sociedad de la nieve’ y Juan Antonio Bayona ya no podía contener las lágrimas: su película arrasaba, mientras la gran favorita ‘20.000 especies de abejas’ culminaba solo el de la directora novel, Estibaliz Urresola, y otro de reparto para Ane Gabarain, a la que se le saltaron las lágrimas cuando la pequeña protagonista de la cinta, Sofía Otero, le entregó el premio.

Pero no fueron las únicas. La fría y calculadora teniente Ripley se emocionó al recoger el Goya Internacional y aunque intentó decir alguna palabra en español, Sigourney Weaver acabó por darle la razón a su amigo Bill Murray, que opinaba que la voz de la artista sonaba mejor doblada en español.

Y sorprendiendo a todos, la actriz dijo que tal vez su Goya debía ser también para María Luisa Solá, que la dobló en 30 películas, empezando por ‘Alien, el octavo pasajero’.

La racha de Bayona paró un instante con el Goya de Honor para Juan Mariné que a sus 103 años optó por no viajar a Valladolid Madrid y recibir su estatuilla unos días antes en la sede de la Academia en Madrid.

José Sacristán, que hizo una hermosísima reseña de los méritos del cámara y director de fotografía, también echó en cara a García-Gallardo, que menospreciara a los cineastas.

“Juan -dijo Sacristán- se dejó la retina para cuidar, preservar, atender y conservar películas de una manera sencilla, humilde y dignamente (…) películas que forman parte del patrimonio cultural de este país”.

Ana Belén, recordando a Mariné y a Concha Velasco a la vez, compartió cómo el cineasta le dijo que si quería ser artista debía luchar por ello. Y “cuando tenía un bajón”, recordaba ese consejo y volvía a lo suyo “con toda la vitalidad de una chica ye-yé”.

La cantante y actriz hizo un repaso por las canciones más relevantes de la vallisoletana para terminar en una versión a tres de esa ‘chica ye-yé’ cantando y bailando con la pareja de presentadores.

Porque los Javis y Ana Belén estuvieron toda la noche compenetrados y divertidos. Fueron ellos los que propusieron hacer una foto de agraviados por ‘Goyas pendientes’, donde se juntaron Loles León, Ernesto Alterio, Hugo Silva y Alex Brnedemühl, y los propios presentadores ‘no ganadores’, a los que inmortalizó Isabel Coixet.

Edición de aniversarios en la que se recordaron los diez años de ‘Ocho apellidos vascos’ y los veinticinco de ‘Todo sobre mi madre’, en un ‘momentazo’ de la gala que reunió al reparto femenino de la película, Penélope Cruz, Antonia San Juan, Cecilia Roth y Marisa Paredes junto a Pedro Almodóvar. El equipo entregó después el premio a la mejor película. EFE

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