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San Antonio, EE.UU., 29 de mayo de 2024.- Texas enfrenta una crisis de energía significativa con más de 400,000 personas sin electricidad, tras una serie de fuertes tormentas que azotaron el estado desde el pasado fin de semana y que continuaron hasta el martes por la noche. El área más golpeada es Dallas, en el norte de Texas, donde aproximadamente 200,000 residentes permanecen sin servicio eléctrico, de acuerdo con la plataforma Poweroutage.us.

El juez del condado de Dallas, Clay Jenkins, ha declarado estado de emergencia para manejar mejor la situación. Las autoridades locales han advertido que las labores de reparación serán prolongadas, estimando que podrían tomar varios días. “Nuestros equipos están trabajando incansablemente para restaurar la electricidad lo antes posible, pero es probable que las reparaciones tomen algunos días”, afirmó la Alcaldía de Dallas en un comunicado.

Además, la región de Houston también ha sufrido impactos severos debido a las lluvias y vientos fuertes, resultando en calles inundadas y árboles derribados. A la fecha, más de 30,000 personas en esta zona siguen sin acceso a electricidad, según reportes de medios locales.

Las tormentas han traído consigo trágicas consecuencias, incluyendo la muerte de un joven de 16 años en la localidad de Magnolia, cerca de Houston. Identificado como John Aaron García, el adolescente se encontraba trabajando en una construcción cuando la estructura colapsó debido a los fuertes vientos. Testigos del incidente comunicaron a la cadena ABC 13 que García quedó atrapado bajo los escombros.

El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) ha indicado que es probable que las condiciones adversas continúen afectando las áreas del norte y centro de Texas este miércoles, con un desplazamiento esperado de las tormentas hacia el este. Además, el NWS prevé un aumento en las precipitaciones hacia finales de la semana, con más de dos pulgadas (5,08 centímetros) esperadas en áreas extendidas de Kansas, Oklahoma, norte de Texas, sur de Arkansas y norte de Luisiana.

Este suceso subraya la vulnerabilidad de las infraestructuras frente a eventos meteorológicos extremos y resalta la necesidad urgente de medidas de preparación y respuesta más efectivas ante desastres naturales en la región.

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