Roma, 14 ene (EFE).- Las instituciones europeas y italianas despidieron hoy con un funeral de Estado al presidente del Europarlamento, David Sassoli, que falleció el pasado martes a los 65 años, en una ceremonia en la que se recordó su compromiso con los más desfavorecidos y en la defensa de los valores de Europa.

EFE/EPA/ALESSANDRO DI MEO

El féretro de Sassoli envuelto en las bandera de la unión Europea entró en la basílica de Santa María de los Ángeles y mártires de Roma, donde se celebran las exequias de las grandes personalidades en Italia, entre el piquete de honor de las fuerzas del orden que se situó a la entrada del templo.

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EUROPA HOMENAJEA A SASSOLI

Al funeral acudió una amplia representación europea de la que formaban parte la presidenta de la Comisión de la UE, Ursula Von der Leyen, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y la presidenta interina de la Eurocámara, Roberta Metsola, así como los líderes de los grupos políticos europeos y otros altos funcionarios.

Por parte italiana estuvieron el presidente de la República, Sergio Mattarella; el primer ministro, Mario Draghi, y representantes de las instituciones italianas y de los grupos políticos.

Y también viajó a Roma para participar en el funeral, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, que a su llegada a la basílica pudo intercambiar algunas frases con Draghi.

En primera fila se encontraba la esposa de Sassoli, Alessandra Vittorini, y sus dos hijos, Livia y Giulio, que recibieron el pésame de Mattarella, mientras cerca un centenar de personas pudieron seguir el funeral en exterior del templo gracias a una pantalla gigante.

Sassoli era un hombre muy querido para los italianos gracias a su faceta de periodista y porque durante varios años fue el presentador del telediario de máxima audiencia de la televisión pública italiana (RAI).

Sus compañeros eurodiputados le recordarán el próximo lunes en la apertura de la sesión plenaria en Estrasburgo en presencia de los presidentes de las instituciones europeas, del ex primer ministro italiano y secretario general del partido Demócrata (PD) Enrico Letta y del jefe del Estado francés, Emmanuel Macron.

EL COMPAÑERO DE COLEGIO QUE TODOS QUISIMOS TENER

El funeral fue celebrado por el arzobispo de Bolonia, el cardenal Matteo Zuppi, que era amigo de Sassoli pues asistieron a la misma escuela secundaria en Roma, el Instituto Virgilio, y se habían encontrado en numerosas ocasiones a lo largo de los años, como en septiembre pasado en el G20 de Religiones, celebrado en esa ciudad italiana.

Ayudando en la celebración estuvieron los miembros de la Asociación de Guías y Scouts Católicos Italianos, a la que perteneció Sassoli en su juventud.

En su homilía, Zuppi destacó su faceta de cristiano, que le llevó a ocuparse, sobre todo, “de los últimos”. “Se le consideraba, casi instintivamente, uno de nosotros. Era un ser privado de arrogancia, lleno de empatía, algo que hacía que todos le consideráramos ese compañero de clase que todos habríamos querido tener”, dijo.

Añadió que Sassoli llevó su enfermedad, por la que fue hospitalizado el 26 de diciembre, “sin hacerla pesar y trabajando hasta el final, viviendo con la fuerza de sus ideales y del amor que tanto le ha rodeado”.

El cardenal, que alabó que para él “la política era un bien común y la democracia era humanitara, inclusiva y humanista”, destacó fue “un hijo de la Resistencia (contra el fascismo y el nazismo) y de sus valores, que también inspiraron a los padres fundadores de Europa” y que su compromiso “nacía no de ideologías, sino de ideales, no de cálculos sino de una visión de una Europa que no puede vivir por si misma”.

Por ello Zuppi recordó su último mensaje en ocasión de la Navidad, cuando ya muy enfermo, afirmaba: “Hemos visto nuevos muros y nuestras fronteras en algunos casos se han convertido en las fronteras entre lo moral y lo inmoral, entre la humanidad y la inhumanidad. Muros levantados contra las personas que piden cobijo del frío, del hambre, de la guerra, de la pobreza”.

Al final de la ceremonia, intervinieron tanto sus antiguos colegas de la RAI como su equipo en la presidente del PE: todos se mostraron “orgullosos” de él y recordaron como abrió el Parlamento a las mujeres en búsqueda de asilo y a quienes tenían hambre ofreciendo una comida caliente, entre otras cosas.

Su hija Giulia leyó el último mensaje de Navidad de su padre: “La desigualdad ya no es tolerable ni aceptable, el deber de las instituciones europeas es proteger a los más débiles”.

Cristina Cabrejas

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