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Nueva York, Nueva York – 24 de mayo de 2024 – La visita programada para esta tarde del ex presidente Donald Trump a Crotona Park, ubicado en el corazón democrático de El Bronx, destaca las crecientes divisiones dentro de la comunidad latina, mayoritaria en este distrito de Nueva York. Mientras algunos líderes expresan su apoyo, otros organizan movimientos para boicotear el evento.

El Bronx, conocido por su gran parque Crotona y una población de 1.3 millones, mayormente hispanos y negros, ha experimentado una notable reducción en la criminalidad en comparación con décadas anteriores. Sin embargo, la figura de Trump sigue siendo controversial. “Trump no es bienvenido en El Bronx”, proclamó esta mañana el congresista demócrata Ritchie Torres, quien organizó una protesta coincidiendo con el inicio del mitin a las 18:00, atrayendo el apoyo de políticos locales, sindicatos y ONGs.

En contraste, Rubén Díaz Sr., reverendo y ex senador estatal demócrata de tendencias conservadoras, ha mostrado su apoyo a Trump, indicando que la visita fue una iniciativa del ex presidente, pero apoyada por él y otros líderes latinos y negros en un esfuerzo conjunto de coordinación.

Trump, quien ha estado más de un mes en Nueva York enfrentando un juicio por pagos irregulares a una actriz porno para mantener su silencio durante la campaña de 2017, ha utilizado su tiempo en la ciudad para reforzar su imagen pública. A pesar de estar “varado” durante este periodo crucial, ha aprovechado cada oportunidad para dirigirse a la prensa.

El mitin de hoy, el primero en varios años en Nueva York, sigue a un evento similar en Wildwood, Nueva Jersey, donde el ex presidente atrajo a una multitud estimada en 100,000 personas. Se espera que Trump aborde temas principales como la gestión del presidente Joe Biden, la crisis migratoria, el aumento del costo de vida y la inseguridad ciudadana, además de criticar lo que él describe como una “caza de brujas” judicial.

A pesar de que Nueva York es un fuerte bastión demócrata, la campaña de Trump busca captar votos en áreas descontentas con la gestión actual, especialmente entre las clases bajas, evidenciando que incluso en territorios progresistas, hay espacio para el disenso político.

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