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La Paz, 12 Mayo.- Evo Morales, ex-presidente de Bolivia y líder histórico del Movimiento al Socialismo (MAS), ha planteado la realización de un “congreso de unidad” con el sector leal al presidente actual, Luis Arce, bajo ciertas condiciones cruciales. Morales ha expresado su disposición para llevar a cabo este evento unificador solo si Arce se compromete públicamente a detener cualquier intento de inhabilitar a Morales como candidato presidencial y a no proscribir al partido.

Desde su programa en Radio Kawsachun Coca, Morales criticó duramente el reciente congreso del MAS organizado por seguidores de Arce en El Alto, donde fue desplazado del liderazgo del partido después de 27 años. En este congreso, Grover García fue nombrado nuevo presidente del MAS. Morales denunció este evento como un “genocidio político” contra el MAS y afirmó que la mayoría de los participantes eran funcionarios amenazados con perder sus empleos si no asistían.

Morales también atacó la injerencia del gobierno en el sistema judicial y electoral, acusando al Tribunal Supremo Electoral (TSE) y al Tribunal Constitucional de estar al servicio del Gobierno de Arce. Argumentó que no hay verdadera institucionalidad en Bolivia y que el reconocimiento del congreso de El Alto por parte del TSE sería un “suicidio” para la credibilidad del órgano electoral.

Por otro lado, el TSE ha indicado que Morales sigue siendo el líder oficial del MAS hasta que se determine si el congreso impulsado por Arce cumplió con los requisitos necesarios. Si no es así, se exigirá la realización de un nuevo congreso.

En respuesta a los movimientos de Arce, las facciones leales a Morales han programado su propio congreso del MAS para el 10 de julio en Villa Tunari, un bastión político y sindical de Morales. Esperan que el TSE también acompañe esta cita.

La disputa entre Arce y Morales se ha intensificado desde 2021, y el año pasado la división en el partido se profundizó con la realización de un congreso nacional en el que Morales fue ratificado como líder y “candidato único” para las elecciones de 2025, un evento al que Arce no asistió por considerarlo no representativo de las bases del partido.

Este conflicto dentro del MAS sugiere un panorama político turbulento en Bolivia, con implicaciones significativas para la estabilidad del partido gobernante y su desempeño en las próximas elecciones presidenciales.

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