Madrid, 14 oct (EFE).- Un equipo internacional de astrónomos, con participación española, ha confirmado que los exoplanetas rocosos y sus estrellas anfitrionas podrían tener una composición similar.

Las estrellas recién formadas están rodeadas por un disco protoplanetario y una fracción del material del disco se condensa en bloques formadores de planetas y el resto finalmente cae en la estrella, explica en un comunicado el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC).

Debido a su origen común, los investigadores han asumido que la composición de estos bloques y la de los planetas rocosos de baja masa debería ser similar a la de sus estrellas anfitrionas.

Sin embargo, hasta ahora, el Sistema Solar era la única referencia disponible para los científicos.

En esta nueva investigación, publicada este jueves en la revista Science, un equipo liderado por el investigador del Instituto de Astrofísica e Ciências do Espaço Vardan Adibekyan ha establecido por primera vez una correlación entre la composición de los exoplanetas rocosos y la de sus estrellas anfitrionas.

El estudio también muestra que esta relación no se corresponde de manera exacta, como se suponía anteriormente.

“El equipo descubrió que la composición de los planetas rocosos está íntimamente ligada a la composición de la estrella anfitriona, lo que nos podría ayudar a identificar planetas que pueden ser similares al nuestro”, detalla Adibekyan.

Además, el contenido de hierro de estos planetas es más alto de lo que uno podría predecir por la composición de los discos protoplanetarios en los que se formaron, lo que se debe a las características específicas de los procesos de formación de planetas y a la química de estos discos.

“Nuestro trabajo muestra modelos de formación planetaria con un nivel de certeza y detalle que no tiene precedentes”.

Para Garik Israelian, investigador del IAC y coautor del descubrimiento, este resultado era impensable en el año 2000.

“En ese momento habíamos tratado de encontrar una correlación entre la composición química de algunas estrellas de tipo solar y la presencia de planetas a su alrededor (o de sus características orbitales); era difícil imaginar que veinte años después ampliaríamos esos estudios al incluir abundancias de metales de planetas similares a la Tierra”.

Para lograr establecer esta relación, el equipo seleccionó veintiún de los planetas rocosos caracterizados con mayor precisión, utilizando sus medidas de masa y radio para determinar su densidad, así como su cantidad de hierro.

También utilizaron espectros de alta resolución recopilados con espectrógrafos de última generación instalados en grandes observatorios de todo el mundo, como el de Mauna Kea (Hawái), La Silla y Paranal (Chile) y el Observatorio del Roque de los Muchachos (Garafía, La Palma), para determinar la composición de sus estrellas anfitrionas y la de los componentes más críticos para la formación de rocas en los discos protoplanetarios.

El equipo también encontró un resultado intrigante: descubrieron diferencias en la fracción de hierro que presentan las supertierras y los supermercurios, lo que implica que estos planetas parecen ser poblaciones distintas en términos de composición, con implicaciones para su formación. Este hallazgo requerirá más estudios.