París, 31 dic (EFE).- Con más de 110 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas en lo que va de año, Francia cierra 2021 con cifras dramáticas del machismo criminal y la violencia de género, pero con la constatación de que el tabú que pesaba sobre esta cuestión ha sido levantado.

La organización Nous Toutes, una de las más potentes en la lucha contra la violencia sexual en Francia, lleva el recuento de mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas, y este 29 de diciembre el dato se situaba en 113 víctimas, frente a 100 en 2020.

Los datos de los últimos cinco años (131 en 2016; 143 en 2017; 123 en 2018 y 153 en 2019) muestran una ligera mejora de la situación desde la llegada del presidente Emmanuel Macron al Elíseo en 2017, pero en la práctica las cifras se mantienen estables por encima de la centena.

Macron aseguró desde su nombramiento que la igualdad entre mujeres y hombres y la lucha contra la violencia hacia las mujeres sería una de las causas de su Gobierno.

En 2019, las Discusiones sobre Violencia Conyugal permitieron organizar mesas redondas entre el Gobierno y especialistas o militantes que durante tres meses convergieron en algunas medidas a tomar para combatir esta lacra, como la mejora de la protección de las víctimas y de la formación de magistrados y agentes.

Pero las asociaciones creen que las medidas deben de ir más allá.

FEMINICIDIO: UN TERMINO NUEVO EN FRANCIA

El primer caso que la periodista Lauréne Daycard investigó se remonta a 2016. Esta reportera especializada en la cobertura de feminicidios, y que ultima los detalles de un libro sobre la situación en Francia, constató en 2018 y tras entrevistar a las familias de varias asesinadas que aquellas mujeres ya habían denunciado o tenían incluso órdenes de distanciamiento.

Sin embargo, muchos de esos casos seguían apareciendo en los medios tradicionales como “crímenes pasionales”.

“El debate público comenzó a cambiar en 2016. En Francia, se usaba el término feminicidio para mujeres asesinadas en el extranjero, pero no había una toma de conciencia de que lo que llamábamos crímenes pasionales (…) era una lectura romántica de esta violencia machista”, dice Daycard a EFE.

Uno de los puntos de inflexión llegó con la aparición de una página de Facebook “Féminicides par compagnons ou ex”, que hoy cuenta con más de 35.000 seguidores y donde activistas empezaron a poner en tela de juicio muchos de esos “crímenes pasionales”.

“En Francia ha habido un tabú para hablar de violencia dentro de la pareja y una tendencia a mirar lo que pasaba en el extranjero en lugar de aquí. Mi experiencia me dice que la suerte de una mujer depende hoy más de que encuentre un agente o un tribunal sensible o competente en la cuestión”, dice Daycard.

Para la investigadora, las acciones iniciadas por el Gobierno tardarán años en mostrar sus efectos y se necesita incrementar la inversión en formación de agentes y magistrados, y mejorar la prevención sobre la igualdad desde la infancia, luchando contra los estereotipos sexistas.

Respecto al término feminicidio, ya está a salvo. El diccionario de la Lengua francesa Larousse lo incluyó en su edición de 2020.

LIBERACION DE LA PALABRA

A finales de este año, inspiradas por la ruptura del tabú del machismo criminal, otras mujeres han denunciado públicamente episodios de acoso y violencia. La campeona olímpica de judo Margaux Pinot lo hizo contra su pareja y antiguo entrenador, Alain Schmitt.

La joven, de 27 años, publicó una foto en Instagram con la cara deformada de golpes que se hizo viral, después de que un tribunal absolviera a Schmitt por falta de pruebas, tres días después de que ella denunciara la paliza en comisaría.

La oleada de denuncias contra la violencia que sufren las mujeres en Francia ha estado estrechamente liada al movimiento “Me Too”, que aún este año ha tenido consecuencias en sectores donde sigue pesando la omertá.

En noviembre, cerca de 300 políticas y universitarias reclamaron en Le Monde que se excluya del terreno político en vísperas de las elecciones de 2022 a los hombres señalados como depredadores sexuales por numerosas denuncias públicas.

Poco después, sacudió al país el caso del exministro de Ecología Nicolas Hulot, uno de los personajes públicos más queridos de Francia contra el que pesan casi una decena de denuncias por agresión que se remontan a los 80.

Hulot anunció que se retiraba de la vida pública el día previo a la emisión de un reportaje en el que hablaban algunas de estas víctimas, que habían acudido a la Justicia pero habían visto el caso archivado por haber prescrito los hechos.

Un reflejo más del cambio de miradas y mentalidades que está fagocitando a presentadores de televisión, políticos, actores y numerosos hombres públicos en Francia, y que promete seguir “cortando cabezas” -al menos de forma mediática- en 2022.

María D. Valderrama

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