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Jerusalén, 27 feb (EFE).- Los aviones de combate de Israel atacaron objetivos militares de Hizbulá en el sur de Líbano, después de que la milicia chií libanesa lanzara más de 50 cohetes y un misil antitanques a lo largo del martes, que tenían como objetivo instalaciones militares israelíes.

Por la noche, “se identificaron aproximadamente 20 lanzamientos (de cohetes) que cruzaban desde el Líbano hacia el norte de Israel, algunos de los cuales fueron interceptados con éxito por el Sistema de Defensa Aérea del Ejército” y el resto cayó en zonas despobladas, informó un vocero castrense, luego de que se activaran las sirenas antiaéreas en esa zona.

Además, “se identificó un misil antitanque que cruzó desde el Líbano hacia la zona de Meron, en el norte de Israel, que provocó un impacto en el área de la Unidad de Control Aéreo del Ejército pero no dañó las capacidades del sitio”, precisó.

En respuesta, la aviación israelí atacó complejos militares e infraestructura de Hizbulá en las áreas de Tayibe, Beit Lif, Sediqine y Jirbet Selm, en el sur de Líbano, así como “una célula terrorista identificada en la zona de Ayta ash Shab”, explicó el vocero.

Más temprano, el Ejército israelí informó que Hizbulá lanzó una andanada de unos 35 cohetes hacia la Base de Vigilancia Aérea de las Fuerzas de Defensa de Israel, sobre el Monte Merón, el pico más alto de Israel, aunque no causó daños ni heridos.

“En respuesta, aviones de combate atacaron un sitio militar e infraestructura terrorista de Hizbulá en las áreas de Hanniyeh, Jibchit, Baisariyeh y Mansouri”, indicó un comunicado castrense.

La artillería israelí también atacó hacia Yarun “para eliminar una amenaza”, agregó.

Hizbulá reivindicó los ataques hacia esa base como respuesta a los bombardeos perpetrados el lunes por la aviación israelí contra un destacado bastión del grupo en el Valle de la Bekaa, los primeros en el noreste de Líbano desde que comenzaron las hostilidades hace más de cuatro meses.

“Hizbulá pagará un alto precio” por atacar a Israel, aseguró Herzi Halevi , jefe del Estado Mayor de Israel, al explicar un plan de contraataque.

“Haremos retroceder al enemigo, luego, crearemos una barrera muy fuerte, estableceremos fuertes capacidades de recopilación de inteligencia, posicionaremos fuerzas poderosas en el área, así como una fuerte unidad civil de respuesta a emergencias, y garantizaremos que haya refugios antiaéreos y áreas seguras en los hogares y comunidades”, añadió.

Según él, “no hay presencia de Hizbulá junto a la valla fronteriza o cerca de ella”, por lo que muchos de los miles de habitantes israelíes de la zona que fueron desplazados podrían regresar.

El grupo chií lanzó ayer unos 60 cohetes contra un cuartel del Ejército israelí para vengar la muerte de dos sus miembros en Bekaa -donde Israel atacó el sistema antiaéreo de Hizbulá-, a lo que la aviación israelí respondió con bombardeos sobre objetivos militares del grupo en Ayta ash Shab y Kfarkela, en el sur de Líbano.

Los enfrentamientos entre las partes desde la reanudación de las hostilidades el 8 de octubre se han concentrado principalmente en las áreas fronterizas, aunque Israel ya había perpetrado algunos ataques selectivos contra facciones palestinas en zonas más al norte como los suburbios de Beirut, además del de ayer en Bekaa.

La frontera entre Israel y Líbano vive su mayor pico de tensión desde 2006 con un intenso intercambio de fuego, desde el inicio de la guerra en Gaza, que se ha cobrado la vida de más de 300 personas, 219 de ellas en las filas de Hizbulá, que también ha confirmado bajas en Siria.

En Israel han muerto 16 personas en la frontera norte (10 soldados y 6 civiles); mientras que del otro lado de la frontera han fallecido al menos 286, incluyendo unos 32 integrantes de milicias palestinas, un soldado y 34 civiles – entre ellos diez menores y tres periodistas -, además de los milicianos de Hizbulá.

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