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Nueva York, 16 mayo.- En un tenso segundo día de contrainterrogatorio, la defensa de Donald Trump centró su estrategia en cuestionar la credibilidad de Michael Cohen, exabogado y confidente del expresidente, durante el juicio penal que enfrenta Trump por presuntas irregularidades financieras y electorales.

Todd Blanche, abogado principal de Trump, desplegó una serie de preguntas destinadas a destacar las contradicciones y las mentiras pasadas de Cohen, quien testificó haber organizado un pago de 130.000 dólares a la actriz porno Stormy Daniels para mantener en secreto un supuesto affair con Trump durante la campaña de 2016.

El New York Times reportó que Trump instó a su equipo legal a ser especialmente riguroso en el interrogatorio, lo que se reflejó en la intensidad de las preguntas formuladas a Cohen sobre sus declaraciones falsas ante el Comité de Inteligencia de la Cámara en 2017, por las cuales fue posteriormente acusado de perjurio.

Durante el contrainterrogatorio, Cohen admitió haber mentido en múltiples ocasiones, incluso durante reuniones con el fiscal especial en agosto de 2018, pero insistió en que sus acciones fueron en respuesta a las presiones y deseos de Trump. Cohen aceptó su responsabilidad por estas mentiras, subrayando que las consecuencias personales de sus actos le afectaron profundamente.

Además, Blanche intentó demostrar que Cohen tenía motivos personales para perjudicar a Trump, sugiriendo que su deslealtad emergió después de no obtener el puesto deseado en la Casa Blanca. Esta línea de ataque incluyó la presentación de clips de ‘Mea Culpa’, un pódcast de Cohen, donde utiliza lenguaje ofensivo hacia Trump, fortaleciendo la teoría de una vendetta personal.

La defensa también tocó temas sensibles como la profesionalidad y la conducta ética de Cohen, mencionando su inhabilitación como abogado y un incidente donde utilizó un software de inteligencia artificial para generar documentos legales falsos.

El juicio se desarrolla en un ambiente cargado políticamente, con la presencia de Trump y varios legisladores republicanos en la sala, subrayando el soporte político que aún disfruta el expresidente en su partido. Trump enfrenta 34 cargos graves que podrían resultar en una condena de libertad condicional hasta cuatro años de prisión si es encontrado culpable.

Este juicio no solo es crucial para el futuro legal de Trump, sino también para su carrera política, ya que continúa su campaña para las elecciones presidenciales de 2024.

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