Viena, 20 sep (EFE).- Irán reiteró este lunes su compromiso de negociar el restablecimiento del acuerdo nuclear de 2015, que limita su programa atómico, y con ello levantar las sanciones estadounidenses que dañan su economía, aunque no dio detalles sobre cuándo podría volver a las conversaciones.
El nuevo responsable del programa nuclear iraní, Mohammed Eslami, señaló en Viena, en un discurso ante la Conferencia General del OIEA, la agencia nuclear de la ONU, que su país busca negociaciones “orientadas hacia resultados, con el objetivo de que se levantan las injustas sanciones contra Irán”.
El acuerdo nuclear de 2015, conocido como JCPOA (por sus siglas en inglés), está en el limbo desde que Estados Unidos lo abandonara en 2018 e Irán incumple sus principales exigencias desde 2019.
Se mantienen en el tratado las otras potencias que lo firmaron en su momento, Rusia, China, Alemania, Francia y el Reino Unidos.
“El JCPOA es un claro ejemplo de la buena voluntad de Irán, violada con total falta de respeto por EE.UU.”, aseguró Eslami en su primer discurso internacional como nuevo responsable de la Organización de Energía Atómica de Irán (OEAI).
A cambio de ver levantadas todas las sanciones en su contra, Irán aceptó en 2015 importantes limitaciones de sus actividades atómicas, como la producción de uranio enriquecido y amplias inspecciones por parte del OIEA.
Sin embargo, el anterior presidente de EE.UU., el republicano Donald Trump, decidió abandonar el acuerdo en mayo de 2018, alegando que Irán viola el espíritu del JCPOA con sus interferencias en conflictos regionales como Palestina o Yemen.
Desde agosto pasado, Irán tiene un nuevo gobierno, liderado por el presidente ultraconservador Ebrahim Raisi, más reacio a negociar con la comunidad internacional que su antecesor moderado, Hasán Rohaní.
Irán estuvo negociando entre abril y junio con delegaciones de seis grandes potencias, entre ellas Estados Unidos de forma indirecta, para restablecer el JCPOA.
Tras la victoria electoral de Raisi el pasado 18 de junio, las conversaciones fueron suspendidas y las partes tratan desde entonces de encontrar una vía para retomarlas.
El objetivo es que los iraníes y los estadounidenses vuelvan de forma simultánea al JCPOA, que ha mantenido hasta ahora a Irán alejado de una bomba atómica.
Sin embargo, en los últimos meses Irán ha empezado a enriquecer más uranio y hasta niveles de pureza del 60 %, muy cerca ya del necesario para la fabricación de bombas nucleares.
Al mismo tiempo, los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), no disponen del acceso acordado en el JCPOA para poder verificar las actividades de Irán.
El director general del OIEA, Rafael Grossi, estuvo hace dos semanas en Teherán, donde logró un acuerdo para reemplazar los discos duros de las cámaras usadas por sus inspectores para verificar ciertas actividades nucleares.
De esta forma, el OIEA puede garantizar por ahora una cierta continuidad de sus controles, que solo en caso de restablecer el JCPOA podrán volver a su nivel habitual.
Grossi, quien tiene previsto reunirse con Eslami esta semana, anunció hoy que viajará “muy pronto” a Teherán de nuevo.
“El objetivo (es) dar al mundo las garantías necesarias” para “allanar el camino para otros importantes esfuerzos diplomáticos necesarios para alcanzar una situación satisfactoria en cuanto al programa nuclear de Irán”, dijo el director general.
“Tenemos un importante trabajo que hacer con Irán, aún se deben hacer importantes clarificaciones”, explicó Grossi en su discurso ante el plenario de la Conferencia General.
En ese contexto, recordó que al margen de los problemas con las inspecciones del JCPOA sus inspecciones siguen con dudas acerca del origen de partículas de uranio antropogénico (hecho por el hombre) encontradas en algunas instalaciones iraníes no declaradas al OIEA.
Estas posibles actividades clandestinas podrían constituir una violación del acuerdo de salvaguardas (controles) que Irán tiene con el OIEA para garantizar el origen pacífico y civil de su programa nuclear.