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Sharm el Sheij (Egipto), 11 nov (EFE).- La presencia del presidente estadounidense, Joe Biden, y el reto de la descarbonización de las economías llegan a la cumbre del clima COP27, en donde la enorme presencia de representantes de la industria del petróleo y el gas revela la importancia de este asunto para el debate climático.

EFE/EPA/Ken Cedeno / POOL

El mandatario estadounidense aparece en Egipto después de que los demócratas hayan obtenido mejores resultados de los previstos en las elecciones legislativas parciales de los EE.UU, lo que ha sido interpretado como un buen augurio por organizaciones ambientalistas, que ven también su presencia como una forma de respaldo político a la lucha contra el cambio climático.

EFE/EPA/Ken Cedeno / POOL

Falta por ver, sin embargo, cual será su mensaje y el papel de EE.UU en las discusiones, y sobre todo sus compromisos en temas precisamente como la descarbonización, o las indemnizaciones por pérdidas y daños, que por primera vez entraron en la agenda de la COP y a las que Washington fue siempre reacio.

El aspecto crucial de la descarbonización, las acciones que buscan reducir la huella de emisiones de carbono y metano, el elemento principal responsable del calentamiento global, no se escapa a nadie.

En este encuentro, activistas y cientícos abruman con datos, los delegados y enviados políticos defienden sus posturas nacionales, no siempre alineadas con el cumplimiento de los objetivos ya acordados, y la industra observa, vigila y trata de influir en las decisiones que se adopten.

Precisamente, ayer jueves una investigación de Global Witness reveló que en esta COP27 hay un número récord de 636 delegados relacionados con la industria de los combustibles fósiles, un 25 % más que los que había en la COP26.

El total de acreditados en la cumbre de Sharm el Sheij ligados a los combustibles fósiles supera en número a cualquiera de las delegaciones de los 10 países más afectados por la crisis climática, que según GermanWatch son Puerto Rico, Myanmar, Haití, Filipinas, Mozambique, Bahamas, Bangladés, Pakistán, Tailandia y Nepal.

El segundo país con más delegados del sector de energías fósiles es Rusia, seguido de Kenia, Congo y Omán, todos países productores o dependidentes de este sector, el mayor causante de gases efecto invernadero.

Las discusiones del día abordarán las perspectivas y objetivos, siempre cambiantes, de la descarbonización;los progresos y acciones para abordar la transición en sectores económicos difíciles de abordar; y se buscarán y analizarán las nuevas tecnologías que pueden ayudar en este sentido, particularmente en los sectores del petróleo, gas, acero y cemento.

También se esperan diálogos sobre la descarbonización de la industria de los fertilizantes, esenciales para la seguridad alimentaria pero cuya producción es intensiva en emisiones que hacen de ella una de las mayores contribuidoras al cambio climático.

Otro foco de debate será el dar apoyo a los países en desarrollo para avanzar en sus progresos económicos sin incurrir en el consumo de recursos altamente intensivos en la producción de carbono.

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