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Buenos Aires, 5 dic (EFE).- Después de haber hecho casi todo lo posible en el mundo del cine, el director argentino Juan José Campanella presenta la segunda temporada de su ‘thriller’ religioso ‘Los enviados’ con dudas acerca del futuro de la industria y la esperanza de que vuelva pronto “el momento de las grandes pantallas”.

Campanella, cuyo nombre estará para siempre unido al de protagonistas de la industria argentina, como los actores Ricardo Darín o Eduardo Blanco, vuelve a ocuparse de los milagros en la segunda parte de ‘Los enviados’, que cuenta una vez más con un elenco internacional liderado por el español Miguel Ángel Silvestre y el mexicano Luis Gerardo Méndez.

“En la primera temporada había mucho misticismo, trataba sobre exorcismos y tenía mucho que ver con esa cuestión de espíritus y fantasmas de la cultura mexicana”, dice Campanella en una entrevista con EFE.

“La segunda temporada es en España, que si bien tiene muchas historias de fantasmas, aquí nos agarramos más del tema de la Inquisición y del fanatismo religioso (…) En ese sentido es más ‘thriller’ que horror”, asegura.

En esta ocasión, los sacerdotes Pedro Salinas y Simón Antequera, la carismática dupla a la que el Vaticano encarga la investigación de milagros, se traslada a un pueblo costero del noroeste de España, donde una monja ciega tiene extrañas visiones sobre sucesos que acontecen en otras partes del mundo.

En los ocho episodios que se estrenan en Paramount+ este jueves, los espectadores se cruzarán con casi todos los iconos gallegos: la imponente fachada de la Catedral de Santiago de Compostela, el delicioso pulpo a la gallega o el juguetón licor de café.

“Galicia la conocía más que México (…) Yo soy de abuela gallega y de abuelo asturiano, así que todas esas cosas estaban muy presentes en mi familia cuando yo era chico, pero me encantó tirar esa andanada de licores que Miguel Ángel le ofrece a Luis Gerardo en su primera noche en el pueblo”, reconoce entre risas.

Campanella admite que le hubiera gustado que se hablara más en gallego en la serie, pero sabe que el castellano es un vehículo inmejorable para alcanzar a más público en Iberoamérica.

En este sentido, el argentino ha trabajado con un equipo internacional, algo ya vivido por el director de ‘Vientos de Agua’, ‘El Hijo de la Novia’, ‘Luna de Avellaneda’ o ‘El Secreto de sus Ojos’, con la que ganó el Óscar a mejor película extranjera en 2010.

“Me encanta eso (trabajar con un equipo internacional) (…) Mi miedo cuando trabajo con gente de distintos lugares es la parte del humor, porque todas las cosas que hago tienen mucho sentido del humor y me encontré siempre con gente muy afín”, dice.

“Tanto Miguel Ángel como Luis son dos comediantes consumados y tenemos el mismo sentido del humor (…) No tienen una manera de actuar payasesca, sino que lo hacen ‘a cara de perro’ (con furia)”, asegura.

Para el intérprete español, mito de la pequeña pantalla ibérica y reconocido ‘chico guapo’ en la primera década de los 2000, Campanella sólo tiene palabras elogiosas: “Miguel Ángel es un actor completísimo y siento que esta serie explota esa veta de él que otras series quizás no hacen”.

En parte, Campanella se siente responsable del éxito de Silvestre.

“Él es un fanático de ‘El Hijo de la Novia’ y de ‘El Secreto de sus Ojos’ hasta tal punto de que se sabe parlamentos enteros de memoria, así que quizás fue un ida y vuelta”, aventura Campabella, quien en su carrera ha probado suerte en todos los ámbitos: películas de animación, mediometrajes, telefilms, obras de teatro, capítulos de series de televisión e, incluso, realizó un videoclip para Calle 13.

Ahora, lamenta la compleja situación que atraviesa la industria cinematográfica.

“Obviamente que el cine argentino está herido, como lo está el cine español, el cine de toda Latinoamérica y todo el cine (…) Si está herido el cine de Hollywood, ¿Qué queda para los demás?”, se pregunta.

Campanella admite que el desembarco generalizado de las plataformas ha cambiado cómo se ven las películas y ha reducido las posibilidades comerciales de las películas no americanas.

No obstante, y aunque alberga dudas, el director cree que la situación podría estar revirtiéndose ahora que la industria debate los beneficios y las pesadillas del ‘streaming’, y espera que “el momento de las pantallas grandes” vuelva pronto.

Para hacer más soportable la espera, las historias de espíritus y milagros pueden ser una buena compañía.

“Hay muchas historias de aparecidos en mi familia asturiana. Prácticamente no se murió nadie que no le haya venido a buscar un muerto, yo estoy esperando cuando me toque (…) Los asturianos tenemos más gente en la otra vida que acá”, bromea Campanella, apelando a sus orígenes españoles.

Juan Verano

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