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Eduardo S. Molano

Dakar, 18 mar (EFE).- Las mujeres siguen encontrando obstáculos para hacerse oír en la política de Senegal, donde las elecciones presidenciales del próximo 24 de marzo, las duodécimas desde su independencia de Francia en 1960, serán sólo las segundas con una mujer candidata.

“Estoy orgullosa de que los senegaleses estén en vía de superar la cuestión de género en política. Las normas sociales y culturales han limitado las oportunidades de participación y de toma de decisión de las mujeres, alejándolas de la esfera política”, dice a EFE Anta Babacar, de 40 años y candidata del partido (Alternativa para la Próxima Generación de Ciudadanos, ARC en sus siglas en francés).

De las seis mujeres que anunciaron inicialmente su intención de concurrir, Babacar es la única que aparecerá en las papeletas presidenciales cuando los senegaleses acudan a las urnas este domingo.

Los comicios buscan poner fin a la grave crisis política abierta por la decisión del presidente, Macky Sall, de posponer la votación, que debía celebrarse originalmente el pasado 25 de febrero.

La modificación de la fecha electoral provocó fuertes protestas en las calles, a menudo dispersadas con dureza por la Policía y en las que murieron al menos cuatro personas, haciendo tambalear la fama de Senegal de ser la democracia más estable de África occidental.

La erosión democrática camina, no obstante, de la mano de otros procesos de renovación estructural en el país, donde, hasta ahora, las presidenciales han visto sólo tres candidatas a lo largo de su historia: además de la propia Babacar, la empresaria y estilista Diouma Dieng Diakhaté en los comicios de 2012; y la profesora universitaria Amsatou Sow Sidibé, primera senegalesa licenciada en ciencias jurídicas y políticas, en liza ese mismo año.

“Mi candidatura busca precisamente animar a las mujeres a comprometerse en política”, subraya la aspirante de ARC.

El camino, sin embargo, todavía es largo. Babacar figura en la lista de las presidenciales después del rechazo del Consejo Constitucional, máxima autoridad electoral del país, de otras cuatro mujeres, incluida la ex primera ministra Aminata Touré, por incumplir ciertos requisitos.

La sexta posible candidata, la doctora Rose Wardini, de 61 años y líder de Senegal Nouveau (Nuevo Senegal), retiró su candidatura ya validada en el último momento, tras la polémica sobre su presunta doble nacionalidad franco-senegalesa, algo que no permite la ley electoral para los aspirantes presidenciales.

Esa fue, de hecho, una de las razones aducidas por el presidente para dictar el aplazamiento de los comicios.

Sin opciones de victoria

En este contexto, la única mujer entre los 19 candidatos que finalmente participarán no tiene apenas opciones realistas de victoria, pero se muestra convencida de lo que puede aportar.

“Como mujer, pienso que entiendo mejor los desafíos a los que nos enfrentamos (nosotras)”, asevera Babacar quien, sin embargo, ha sido blanco de críticas más allá de su género.

“Hay candidatos que ni siquiera la gente de su calle conoce, como vendedores de pollos y estudiantes que un día se levantan para decir que quieren ser presidentes”, afirmó el ministro senegalés de Comunicación, Moussa Bocar Thiam, en una crítica velada en una emisora de radio local el pasado febrero.

No es casualidad la referencia a “vendedores de pollos”, dirigida directamente contra Babacar, quien dirige desde 2015 Sedima, la empresa de su padre, uno de los mayores conglomerados agroindustriales y avícolas de Senegal.

“Yo soy considerada como una novata en política, pero esto me hace libre de los intereses partidistas y los compromisos políticos, y me permite una aproximación más limpia”, se defiende.

El caso de Babacar ciertamente es una anomalía en la democracia senegalesa, algo que, tras concurrir en 2012, trató de cambiar una vez más este año la profesora universitaria Amsatou Sow Sidibé, antes de que el Consejo Constitucional la rechazara en última instancia.

“Decidí presentar mi candidatura cuando me di cuenta que, a pesar de haber conquistado otros espacios públicos, en la política todavía no estábamos presentes”, señala a EFE Sidibé, que obtuvo en su anterior intento el 0,19 % del sufragio (5.167 votos), frente al 0,12 % (3.354) de la otra mujer aspirante ese año, Diouma Dieng Diakhaté.

“Cuando abrí esa puerta en 2012 fue fantástico. A pesar de no tener los medios para competir, mi aparición ha servido para que otras mujeres tomen conciencia. Esa es mi felicidad”, concluye la profesora. EFE

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