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Buenos Aires, 11 feb (EFE).- La Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), que en 1994 sufrió un atentado terrorista, que continúa impune, en su sede en Buenos Aires, que mató a 85 personas y causó más de 300 heridos, cumple 130 años este domingo.

La entidad más grande de la comunidad judía argentina fue fundada el 11 de febrero de 1894 por un grupo de inmigrantes de origen judío, que llevaron adelante como primera acción la fundación de un cementerio comunitario; con el correr del tiempo, a medida que aumentaba la población judía, se multiplicaron los campos de acción de la AMIA.

La mutual brinda servicios sociales, desarrolla iniciativas en educación, cultura, de integración de personas con discapacidad, de promoción de los derechos de la infancia y de las personas mayores, de intermediación laboral, así como servicios para la sepultura judía, asistencia espiritual, apoyo a las comunidades judías de todo el país y preservación de la memoria.

“AMIA se ha ocupado, de manera permanente, de aportar soluciones, de ofrecer ayuda, de satisfacer las necesidades esenciales de los grupos más vulnerables. Y lo ha hecho desde un fuerte sentido de comunidad y desde una perspectiva integral de respeto y promoción de derechos”, aseguró el presidente de la institución, Amos Linetzky, en declaraciones recogidas en un comunicado.

El 18 de julio de 1994, la AMIA fue blanco del terrorismo internacional, que cada año se rememora haciendo sonar una sirena a las 9:53 (12:53 GMT), la hora exacta en que estalló la bomba que ocasionó el peor atentado en la historia de Argentina, y del que la Justicia responsabiliza al Gobierno iraní de entonces y a el grupo libanés Hizbulá.

El caso AMIA ha estado lleno de irregularidades. En 2006, la Justicia declaró prófugos a nueve ciudadanos iraníes, pero Irán nunca colaboró para extraditarlos.

El 18 de enero de 2015, el fiscal especial encargado del caso AMIA, Alberto Nisman, apareció muerto con un tiro en la cabeza -en circunstancias que aún se investigan- solo cuatro días después de acusar a la entonces presidenta, Cristina Fernández (2007-2015), de haber intentado encubrir a los imputados mediante un acuerdo con Irán firmado en 2013.

“El atentado sigue siendo una herida abierta que no puede cicatrizar, y que cada día duele más”, aseveró Linetzky, y aseguró que “la decisión de mantener viva la memoria de las 85 personas que fueron asesinadas, y seguir luchando hasta que los responsables del atentado cumplan penas por el delito de lesa humanidad que cometieron, sigue firme como el primer día”.

La AMIA fue la matriz generadora de iniciativas como el Consejo Central de Educación Judía, la Federación de Comunidades Judías de la Argentina y la Fundación Tzedaká, entre otras.

La Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas saludó este domingo a la AMIA a través de una carta en la que valoró “la amplia tarea que desarrollan al servicio de la comunidad judía en materia social, educativa, religiosa y cultural”, según publicó en sus redes sociales.

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