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Washington, 16 mayo.- Este jueves, la Casa Blanca rechazó una solicitud de los republicanos del Congreso para acceder a las grabaciones de audio de unas entrevistas entre el presidente Joe Biden y un fiscal especial, quienes investigaban su manejo de documentos clasificados. El abogado de la Casa Blanca, Edward N. Siskel, argumentó que dicha solicitud no tiene una “necesidad legítima” y podría ser utilizada para fines partidistas.

En una carta pública, Siskel expresó que la demanda por las grabaciones probablemente busca “recortarlas, distorsionarlas y utilizarlas para propósitos políticos partidistas”, destacando que es inapropiado exigir materiales sensibles de la rama ejecutiva para manipulación política.

La controversia surge en un contexto en que los republicanos intentan acusar de desacato al fiscal general, Merrick Garland, por negarse a entregar las grabaciones a comités del Congreso. Garland, por su parte, recomendó al presidente no publicar el audio, argumentando que está protegido por el privilegio ejecutivo, diseñado para preservar la confidencialidad de las comunicaciones presidenciales.

Joe Biden ha decidido invocar este privilegio, impidiendo que tanto la Casa Blanca como el Departamento de Justicia entreguen las grabaciones al Congreso. Sin embargo, las transcripciones de las entrevistas ya están accesibles para los republicanos.

Estas entrevistas forman parte de una investigación que concluyó que no había pruebas suficientes para imputar a Biden por delitos relacionados con el hallazgo de documentos clasificados en sus propiedades. El fiscal especial Robert Hur, en su informe final, describió a Biden como un “hombre mayor bien intencionado, pero con mala memoria”, una caracterización que los republicanos han utilizado para cuestionar su capacidad mental.

La decisión de la Casa Blanca ha sido rápidamente criticada por figuras republicanas, incluyendo a Steven Cheung, portavoz de la campaña de Trump, quien acusó al ejecutivo de intentar “encubrir” algo para proteger a Biden. Asimismo, el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, señaló que la decisión podría tener motivaciones electorales para evitar que los votantes escuchen las grabaciones.

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